Yeison Jiménez

Colombia sigue cantando a Yeison Jiménez en su cumpleaños

Yeison Jiménez.

Del frío de Corabastos a los corazones de millones de colombianos, Yeison Jiménez sigue más vivo que nunca en sus canciones.

Colprensa Yeison Jiménez.

El cielo de Boyacá guardó el último acorde de una voz que desafió a la gravedad desde el asfalto de Corabastos y el esfuerzo de la calle. Hay vidas que no se escriben con tinta de oro, sino con el polvo del camino, con el sudor de la jornada, con el talento y con el rugido de los motores de un avión que se apagó antes de tiempo, dejando un silencio ensordecedor.

Aunque en este tipo de emergencias el primer protocolo es la búsqueda de sobrevivientes, las autoridades encontraron un panorama devastador. Jeferson Cerón, director de la Defensa Civil de Duitama, confirmó que los cuerpos ya estaban completamente calcinados. Según explicó, el impacto fue tan fuerte que el incendio se produjo de manera inmediata, sin dar oportunidad de reacción.

El cumpleaños de Yeison Jiménez

Este mes, el calendario marca una fecha que estremece el alma de Colombia. Celebramos el nacimiento eterno de un hombre que transformó sus cicatrices en himnos.

Este domingo los fanáticos no recuerdan una ausencia; celebran el cumpleaños de un hombre que aprendió a volar mucho antes de subirse a un avión: Yeison Jiménez, que nació el 26 de julio de 1991 Manzanares (Caldas) y falleció el 10 de enero de 2026 en Paipa (Boyacá).

El niño de Corabastos que soñó en grande

Yeison, mirar atrás siempre fue tu mayor orgullo.

Te recordamos en aquellas madrugadas heladas de Bogotá, cuando apenas tenías 13 años y recorrías los pasillos de Corabastos. Con las manos curtidas por el frío, la espalda doblada por el peso de los bultos y el corazón lleno de sueños, le madrugabas a la vida vendiendo aguacates y trabajando sin descanso.

Lo contaste siempre, sin adornos ni mentiras: la plaza de mercado fue tu verdadera escuela. Allí aprendiste el valor del esfuerzo, la disciplina y el respeto por el trabajo duro.

Fueron seis años en los que cada jornada, cada sacrificio y cada amanecer entre camiones y comerciantes se convirtieron en los cimientos de una historia que después inspiraría a miles de colombianos.

Porque antes de los escenarios, de los estadios repletos, de los aplausos y del reconocimiento, estuvo aquel joven trabajador que jamás olvidó de dónde venía.

La voz que saltó de la plaza al mundo

La música siempre estuvo ahí. Siempre cantabas.

Y fue precisamente desde la plaza donde saltaste al mundo. Corriste tu propia carrera sin mirar a los lados, acompañado por la bendición de tu madre y los consejos de tu padre.

Así te convertiste en el aventurero del pueblo, el hombre que cantaba con el corazón en la mano y que convirtió sus vivencias en canciones que hoy siguen haciendo eco en cada rincón del país.

El sueño que parecía una despedida

La vida te dio el éxito por terco, por insistente y por soñador. Pero el destino ya tenía escrita la última página.

Aquel fatídico 10 de enero, el cielo de Paipa se vistió de luto. Una avioneta, un despegue frustrado y un silencio ensordecedor que apagó el corazón de quienes te admiraban.

Lo más sorprendente es que parecías haber hablado de ese momento mucho antes de que ocurriera. Como si el alma presentara batalla contra lo inevitable. Como si una parte de ti hubiera entendido que el viaje sería corto, pero, que la música tendría la misión de hacerlo eterno.

Más alto que las llamas

El metal crujió en la vereda Romita, pero tu voz no se quemó; solo se elevó más alto que nunca.

Porque hay canciones que sobreviven al tiempo, al dolor y a la tragedia. Y la tuya sigue sonando en las cantinas, en las carreteras, en los hogares y en el corazón de quienes encontraron en tu historia el valor para seguir luchando.

Feliz cumpleaños al cielo, aventurero.

Este mes cumplirías 35 años, Yeison, y aunque hoy no soples velas en la tierra, las cantinas, las plazas y las emisoras de Colombia siguen brindando por ti.

Gracias por enseñarnos que no importa de dónde vengas. Porque los sueños siempre serán más grandes que el origen, más fuertes que la adversidad y, a veces, incluso más grandes que el destino.

Seguimos cantando tus canciones porque la música de los grandes nunca se muere.

Te fuiste en un vuelo inesperado, pero encontraste la manera de quedarte para siempre.