Cundinamarca

Campesinos de Cundinamarca formaron parche y hoy la producción no se detiene

Campesinos de Cundinamarca se organizan y no paran producción

¡Trabajo digno en el campo! La empresa campesina que frena la migración de jóvenes a la ciudad mediante el empleo local.

(X)CundiAgro Planta procesadora de lácteos Dela

En Cundinamarca hay un ejemplo que está dando de qué hablar en el campo. No es una promesa ni un piloto, es una realidad construida con años de trabajo. Se trata de Aprolecho, una asociación de productores que entendió algo clave: trabajar solos sale caro, pero trabajar juntos rinde. Así lo destacó el gobernador Jorge Emilio Rey, quien puso a este grupo como referente de lo que puede lograr el agrocampesinado cuando se organiza.

Aprolecho nació hace dos décadas como un intento por unir a pequeños productores de leche que, por separado, no lograban competir ni mejorar ingresos. Hoy, ese intento se convirtió en una empresa asociativa sólida, con 350 productores que dejaron atrás la improvisación y empezaron a transformar su producto, generar empleo y sostener la producción en sus propias veredas.

Aprolecho: 20 años de trabajo conjunto en el campo

El proceso no fue rápido ni sencillo. Aprolecho lleva 20 años apostándole a la organización campesina, al aprendizaje colectivo y a la transformación del producto primario. Lo que antes era solo ordeño y venta al intermediario, hoy es una cadena productiva más estructurada.

El gobernador Jorge Emilio Rey lo resumió así:

Aprolecho es un magnífico ejemplo de cómo la unión de pequeños productores genera una gran empresa. Llevan 20 años en esta tarea. Son 350 productores asociados que transforman el producto primario, le agregan valor, mejoran sus ingresos y generan empleo en sus comunidades”.

Ese cambio permitió que los campesinos dejaran de depender únicamente del precio que les imponían terceros y comenzaran a participar de manera más directa en el mercado, con mejores condiciones para ellos y sus familias.

De productores aislados a una empresa campesina

Uno de los mayores logros de Aprolecho es que sus integrantes ya no trabajan de manera aislada. Al asociarse, lograron comprar insumos de forma conjunta, mejorar procesos y acceder a mercados que antes estaban cerrados para pequeños productores.

El modelo también ha tenido impacto en el empleo rural. Al transformar la leche y otros derivados, se generaron puestos de trabajo locales, lo que evita que muchos jóvenes tengan que abandonar el campo para buscar oportunidades en las ciudades.

La experiencia demuestra que el valor agregado es clave para que el campesino no se quede solo en la producción básica, sino que participe en etapas más rentables de la cadena.

Campesinos de Cundinamarca se organizan y no paran producción
AprolechoCrédito: (X)CundiAgro

El respaldo de la Gobernación al agrocampesinado

Desde la Gobernación de Cundinamarca, el proceso de Aprolecho ha contado con apoyo institucional. A través de la Secretaría de Agrocampesinado y la Agencia de Comercialización, la asociación recibió herramientas para fortalecer su operación y sostener el crecimiento.

Desde la Gobernación los hemos apoyado con asistencia técnica, activos productivos y encadenamiento comercial en diferentes canales, como compras públicas”, explicó el gobernador Rey.

Este acompañamiento incluyó entrega de activos productivos, modernización de procesos y asesoría técnica, elementos clave para que la asociación no se quedara en el intento.

Ventas directas y menos intermediarios

Otro punto clave ha sido el encadenamiento comercial. Los productores de Aprolecho lograron acceder a esquemas de compras públicas, lo que les permite vender directamente sin pasar por tantos intermediarios, una de las principales causas de la baja rentabilidad en el campo.

Además, la asociación fue vinculada a programas como Marca Cundinamarca y Compramos Tu Cosecha, estrategias que buscan visibilizar los productos locales y garantizar mercados estables para el productor rural.

Estas iniciativas ayudan a que el ingreso sea más predecible y a que la producción no se detenga por falta de compradores, un problema recurrente en el sector agropecuario.

Un modelo que podría replicarse

La experiencia de Aprolecho deja una lección clara: la asociatividad sí funciona cuando hay organización, disciplina y acompañamiento. Para muchos productores, este modelo representa una alternativa real frente a la informalidad y la dependencia del intermediario.

En palabras simples, el “parche” de Aprolecho demuestra que el campo organizado puede ser rentable, generar empleo y sostenerse en el tiempo. No se trata solo de producir más, sino de producir mejor y vender con dignidad.

En Cundinamarca, este grupo de 350 campesinos ya mostró el camino. La pregunta que queda en el aire es cuántos más podrían lograrlo si se animan a trabajar juntos y a creer que el campo, bien organizado, también puede ser empresa.