En Bogotá, mientras muchos ciudadanos descansan, otras personas salen a trabajar para llevar el sustento a sus hogares. Entre ellas están las vendedoras de tinto, mujeres que recorren las calles durante varias horas, soportan el frío y la lluvia para ofrecer una bebida caliente a quienes siguen al volante o necesitan hacer una pausa en medio de sus recorridos.
Ese es el caso de Nataly González, una emprendedora que lleva cerca de cinco años vendiendo café en los alrededores de la Terminal de Transporte Salitre. En entrevista con Alerta Taxiviris 104.4 F.M, contó cómo llegó a este oficio y reveló cuánto dinero puede obtener en un turno nocturno.
Su jornada comienza a las 6:00 de la tarde y termina alrededor de la medianoche. Durante esas seis horas atiende a conductores y pasajeros que buscan un tinto para continuar con sus actividades.
¿Cuánto gana una tintera en Bogotá durante una noche?
Una de las preguntas que más llamó la atención durante la entrevista fue cuánto dinero puede hacer una mujer que vende café en la calle durante un turno nocturno.
Nataly explicó que las ganancias dependen de cómo se mueva el negocio cada día. Según relató, una noche floja puede dejarle entre $70.000 y $80.000, mientras que en una jornada buena la cifra puede llegar a los $200.000.
Sin embargo, el resultado más habitual, de acuerdo con su experiencia, está entre los $90.000 y los $110.000 por noche.
Estas cifras reflejan las diferencias que puede haber entre una jornada y otra, pues la cantidad de clientes y el consumo influyen en el dinero que se obtiene. No todas las noches tienen el mismo movimiento y, por eso, el ingreso puede variar considerablemente.
Durante la charla también se hicieron cuentas sobre lo que podría representar un promedio de $90.000 por noche durante cinco jornadas: serían $450.000. Sin embargo, ese cálculo es una proyección a partir de la cifra mencionada y no representa un ingreso semanal garantizado para todas las trabajadoras.
¿A cómo venden el tinto en la Terminal de Transporte Salitre?
Además de hablar de sus ingresos, Nataly explicó que el precio de un tinto en su punto de trabajo es de $1.200. Se trata de una bebida caliente que los conductores compran mientras hacen una pausa en sus recorridos.
Pero el tinto no es lo único que ofrecen estas emprendedoras. En el lugar también se consiguen aromáticas, maicena y pan con mantequilla, alternativas para quienes buscan algo que les ayude a combatir el frío o calmar el hambre durante la noche.
La maicena, por ejemplo, se vende acompañada de pan con mantequilla por $3.500. Este tipo de productos amplía las opciones para los clientes que llegan a la terminal y necesitan comer algo antes de continuar su camino.
Nataly señaló que en el turno nocturno trabajan aproximadamente 13 mujeres. Algunas son independientes, mientras que otras reciben los termos preparados por una persona encargada de organizar la venta. En su caso, explicó que trabaja bajo esta última modalidad y que los cigarrillos que comercializa por cuenta propia representan una fuente adicional de ingresos.
La emprendedora también recordó que antes trabajaba en una panadería, pero el sueldo no le alcanzaba para cubrir sus necesidades. Una noche decidió probar suerte vendiendo tinto y, según contó, en apenas tres horas consiguió $60.000, una suma superior a los $35.000 que recibía por una jornada laboral de nueve horas en su empleo anterior.
Con el tiempo decidió dedicarse exclusivamente a la venta de café, una actividad que le permitió organizar mejor sus horarios para atender a su hija Gabriela, de siete años.
Su historia muestra el esfuerzo que hay detrás de un negocio callejero que muchos conductores conocen bien. Detrás de cada vaso de tinto hay mujeres que trabajan durante la noche, buscan oportunidades para salir adelante y encuentran en el comercio una manera de sostener a sus familias.