En Cundinamarca, el campo empezó a tomar decisiones con datos en la mano. El Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) y la Secretaría del Agrocampesinado entregaron estudios técnicos que permiten saber con claridad qué producir, en qué zona y bajo qué condiciones, una herramienta que busca ordenar la producción y mejorar el uso del suelo en el departamento.
El resultado de este trabajo cubre más de 289.000 hectáreas en 17 municipios, donde ahora los campesinos cuentan con información precisa sobre la vocación de sus tierras.
Un mapa técnico que cambia la forma de sembrar
La herramienta se basa en estudios semidetallados de suelos que analizan factores clave para la producción agrícola. No se trata solo de saber si la tierra es fértil, sino de entender sus características completas.
“Entregamos estudios que reúnen información sobre calendarios agrícolas, rentabilidad por cadena productiva y capacidad del suelo”, explicaron desde el IGAC.
Entre los datos disponibles se destacan:
- Vocación del suelo (cultivos recomendados)
- Uso actual de la tierra
- Cobertura y limitaciones productivas
- Condiciones climáticas y características geográficas
Con esta información, los productores pueden reducir riesgos y planificar mejor sus siembras.
Inversión para fortalecer el campo
Este proyecto contó con una inversión de $459.439.929 pesos, destinada a impulsar el desarrollo rural y mejorar la productividad del territorio.
Desde la Secretaría del Agrocampesinado señalaron que el objetivo es avanzar hacia un modelo de producción más organizado.
“Este ejercicio fortalece el ordenamiento productivo y la competitividad agropecuaria”, indicó la entidad.
Además, se busca modernizar el campo con herramientas técnicas que permitan tomar decisiones basadas en información y no únicamente en la experiencia.

Municipios beneficiados por el estudio
El trabajo impacta directamente a 17 municipios del departamento, principalmente en el norte y noroccidente:
Albán, La Peña, La Vega, Nimaima, Nocaima, Paime, Quebradanegra, San Cayetano, San Francisco, Sasaima, Supatá, Topaipí, Útica, Vergara, Villeta, Villagómez y Yacopí.
En estas zonas, donde la agricultura es una de las principales actividades económicas, contar con este nivel de detalle permite proyectar mejor el desarrollo del territorio.
Más que producción: ordenar el territorio
El alcance del estudio no se limita a mejorar los cultivos. También está enfocado en el ordenamiento del suelo rural, evitando que se utilicen terrenos para actividades que no corresponden a su capacidad.
El secretario del Agrocampesinado, Marcos Barreto, explicó que estos estudios están conectados con el modelo de Catastro Multipropósito.
“No solo es una herramienta fiscal, también es la base para planificar el desarrollo rural con información técnica”, señaló.
Esto significa que los datos serán clave para definir usos del suelo, proyectos productivos y políticas agrícolas en cada municipio.
Campesinos con más herramientas para decidir
Para los productores, el beneficio es directo. Ahora podrán establecer qué cultivos son viables en sus fincas, cuáles no y en qué condiciones pueden obtener mejores resultados.
Esto permite:
- Evitar pérdidas por siembras inadecuadas
- Optimizar el uso de la tierra
- Mejorar la rentabilidad de los cultivos
El IGAC destacó que el análisis identifica tanto las fortalezas como las limitaciones de cada territorio.
Un modelo que apunta a la sostenibilidad
Otro punto clave es el enfoque hacia un desarrollo rural sostenible. Con estos datos, se busca evitar la degradación del suelo y promover prácticas productivas más acordes con el entorno.
La idea es que los municipios crezcan con planificación, aprovechando sus capacidades sin sobreexplotar los recursos.
Un paso hacia un campo más organizado
La entrega de estos estudios marca un cambio en la forma de trabajar la tierra en Cundinamarca. La producción agrícola empieza a apoyarse en información técnica que orienta decisiones a corto y largo plazo.
Con este mapa en mano, el campo tiene una base más clara para avanzar en productividad, organización y uso eficiente del territorio.
Ahora el paso siguiente será que estas herramientas se conviertan en acciones concretas dentro de cada municipio y cada finca.