Tener una empleada doméstica durante varios años puede dejar una cuenta pendiente si primas, cesantías o seguridad social quedaron por fuera. Y cuando pasan diez años, la pregunta aparece de una: ¿cuánta plata puede terminar debiendo el empleador?
Ese fue justamente uno de los casos que llegó a A chupar barrote, un espacio radial del Sistema Informativo Alerta. Una persona preguntó qué ocurre cuando una empleada de servicio lleva diez años trabajando sin recibir seguridad social ni primas. Conozca la respuesta de la experta y qué puede hacer como empleado o empleador.
¿Qué pasa después de 10 años sin pagar prestaciones?
La abogada Sandra Forero explicó que primero hay que mirar si la trabajadora todavía continúa prestando el servicio. Frente a ese escenario fue directa: “Si ella actualmente está ejerciendo la labor, es el momento”, indicó durante el programa.
Y ahí la cuenta empieza a sumar varios conceptos. Forero habló de cesantías, primas, vacaciones e intereses de las cesantías, además de revisar el salario recibido por la trabajadora y establecer cómo se hicieron esos pagos durante la relación laboral.
Solo al hablar de cesantías, la abogada explicó que correspondería un salario por cada año trabajado. “Son 10 salarios mínimos de los 10 años, un salario mínimo por cada año serían las cesantías”, señaló al desarrollar el ejemplo.
Forero agregó que también habría que revisar las primas, vacaciones y demás conceptos. “Eso es un dinero bastante importante”, comentó, pues además debe establecerse cómo se liquidó el salario y si durante ese tiempo los pagos se hicieron conforme a la ley.
¿Y si la empleada dejó de trabajar hace varios años?
Ahí la historia cambia, especialmente por las pruebas disponibles. Forero puso como ejemplo una relación laboral de diez años que terminó hace tres. En esas condiciones, explicó, demostrar lo ocurrido puede convertirse en un asunto más complejo.
“Hay que tener testimonios, hay que tener imágenes, hay que demostrar muchas cosas”, explicó Sandra Forero. Esos elementos pueden ayudar a establecer la existencia de la relación laboral, el tiempo trabajado y las condiciones bajo las que se prestó el servicio.
Desde el lado de la trabajadora, Forero planteó acudir al Ministerio y solicitar una cita para convocar al empleador. “Si yo fuera el trabajador, me iría al Ministerio”, expresó durante la conversación en A chupar barrote.
En ese momento los soportes empiezan a pesar bastante. La revisión puede pasar por las pruebas de afiliación a salud, pensión y ARL, además de los documentos relacionados con cesantías, vacaciones y otros pagos realizados durante esos años.
¿Es mejor conciliar antes de meterse en un pleito?
La conciliación apareció como una alternativa durante la explicación. Forero aseguró que, si estuviera en la posición del empleador, intentaría llegar a un acuerdo con la trabajadora para revisar las obligaciones pendientes y buscar una salida entre las partes.
La abogada resumió esa posibilidad con una frase bastante conocida: “Es mejor un mal arreglo que un buen pleito”. También aseguró que los procesos laborales pueden extenderse hasta 15 años y que un auto admisorio puede tardar siete meses.
Incluso contó un caso bastante particular. Dentro de un proceso, un hombre ofreció un Twingo modelo 2012 como parte del arreglo. La mujer recibió el vehículo, aprendió a conducir y, según relató Forero, empezó a trabajar con Uber.
“Le dio algo y la señora no sabía conducir, se puso el reto, aprendió a conducir y ahí va”, relató la abogada. El ejemplo apareció precisamente al explicar cómo una conciliación puede terminar en acuerdos diferentes al pago directo de dinero.
¿Qué pasa cuando la empleada doméstica trabaja por días?
Trabajar unas horas o más tiempo también fue tema de conversación. Forero explicó que existe la posibilidad del trabajo fraccionado por horas, aunque señaló que igualmente entran obligaciones relacionadas con salud, pensión y ARL.
“Medio día, día completo, igual uno tiene que pagar salud, pensión y ARL”, explicó la abogada. También recomendó hacer el contrato de trabajo y dejar organizadas las condiciones de la relación para contar con soportes posteriormente.
Y hay otro detalle que puede parecer pequeño hasta que aparece un problema: guardar comprobantes. Forero insistió en la importancia de tener evidencia del dinero entregado, especialmente cuando después alguna de las partes necesita demostrar que determinado pago efectivamente se realizó.
Hasta una transferencia por Nequi puede ayudar en ese punto. “Hágalo porque por lo menos usted tiene algo de evidencia”, recomendó Forero. Con el efectivo, en cambio, resulta importante contar con un recibo firmado que permita dejar constancia del pago.