La australiana Ariarne Titmus dio una de las grandes sorpresas en la natación de los Juegos Olímpicos de Tokio al colgarse la medalla de oro en la prueba de los 400 metros libres y relegar al segundo lugar a la máxima favorita, la estadounidense Katie Ledecky.
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Titmus ganó la competencia al parar los cronómetros con un tiempo de 3:56.69 contra los 3:57.36 de Ledecky.
Al margen del logro de la australiana y lo que significó su primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos, el show del momento se lo robó su entrenador al terminar la prueba.
Y es que literalmente el preparador de los nadadores de Australia desahogó toda su euforia y se volvió "loco" en la celebración luego de confirmarse el triunfo de su pupila.
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El entrenador saltó, manoteó, lanzó gritos y hasta arremetió contra una barandilla de cristal, mientras las cámaras de la transmisión oficial capturaban el momento.
Como curiosidad, una voluntaria que estaba en el lugar trato de calmarlo, pero al no lograrlo se notó como se sentía confundida y sin saber de qué manera reaccionar.