Alcaldía de Soacha

Extorsionistas disparan contra buseta y lo graban, en Soacha

Terror en Soacha: extorsión armada pone en jaque al transporte público

Conductores denuncian que bandas criminales exigen pagos para permitirles trabajar en rutas del municipio y amenazan con ataques armados.

Crédito: denuncias transportadores en Soacha Terror en Soacha: extorsión armada pone en jaque al transporte público

El municipio de Soacha enfrenta una de sus crisis de seguridad más agudas en años recientes. Lo que comenzó como una serie de amenazas silenciosas bajo la modalidad de la denominada "vacuna" ha mutado en una ofensiva violenta y descarada por parte de estructuras criminales.

En las últimas horas, la difusión de un video grabado por los mismos delincuentes encendió las alarmas, evidenciando que el gremio de transportadores se encuentra bajo el fuego cruzado de la extorsión.

El video de la infamia

Alerta dio a conocer un material audiovisual perturbador: un presunto extorsionista, movilizado en motocicleta, graba con una mano mientras con la otra empuña un arma de fuego.

En el registro se escucha una sentencia clara y directa: “La Veredita, vamos por ustedes”. Acto seguido, el sujeto acciona el arma contra una buseta de la empresa Carros del Sur, que circulaba por el sector de La Veredita.

El ataque, que afortunadamente se produjo mientras el vehículo no transportaba pasajeros, dejó seis impactos de bala en la carrocería y estalló uno de los ventanales laterales.

La crudeza del video no solo radica en la violencia del acto, sino en la confianza con la que operan los criminales, quienes utilizan sus propios ataques como material de propaganda para sembrar el terror entre los conductores.

Testimonios del miedo

Un segundo archivo de audio, grabado por un compañero de la víctima, identificada como Leo Matera, relata la angustia tras los disparos.

"Fueron seis impactos... le pegaron al carro, señores", se escucha decir al transportador en medio de la conmoción.

Al fondo de la grabación, la frase de otro conductor resume el sentimiento del gremio: "Ahorita cuando venga un pasajero lo matan".

El temor no es infundado. Los trabajadores denuncian que las bandas criminales que operan en la zona han intensificado sus exigencias económicas en las últimas semanas.

El "derecho a trabajar" en rutas específicas ahora tiene un precio de sangre, y quienes se niegan a pagar son declarados objetivos militares en pleno día y en zonas altamente transitadas.

Un antecedente: el caso de Agustín González

La situación actual es el clímax de una tensión que se viene gestando desde febrero de 2026.

El pasado 17 de febrero, el municipio vivió una jornada de parálisis total cuando el gremio de transportadores intermunicipales decidió bloquear las principales vías, dejando a más de 35.000 usuarios sin servicio.

El detonante de aquella protesta fue el asesinato de Agustín González, un conductor local cuya muerte se convirtió en símbolo de la vulnerabilidad del sector.

A pesar de las mesas de diálogo y las promesas de seguridad tras el homicidio, los conductores afirman que las garantías son inexistentes y que las represalias por no pagar la "vacuna" son cada vez más frecuentes y violentas.

Institucionalidad bajo la lupa

La comunidad de Soacha, y especialmente los habitantes de barrios como La Veredita, exigen una respuesta contundente que trascienda los consejos de seguridad tradicionales.

Los afectados señalan que la presencia policial es esporádica y que la inteligencia criminal parece ir un paso detrás de los extorsionistas, quienes incluso se dan el lujo de monitorear y grabar sus crímenes para redes sociales.

A medida que el miedo se apodera de las rutas, el riesgo de un nuevo cese de actividades es inminente.

Los conductores son claros: no están dispuestos a seguir poniendo sus vidas —y las de sus pasajeros— en riesgo por una renta criminal que las autoridades no han logrado desmantelar.

Mientras tanto, en las calles de Soacha, el sonido de los motores compite con el eco de los disparos en una guerra donde el transporte público es el rehén principal.