La esperanza de la familia de Juan Felipe Giraldo, de 24 años, terminó este viernes 14 de agosto, luego de que se conociera que el joven habría sido encontrado sin vida entre los escombros del Hotel Dibeni, en Pereira.
Juan Felipe se encontraba en esta ciudad por motivos laborales. Era vendedor y, según relató su padre, Hernán Giraldo, había llegado durante la madrugada del lunes, justo el día en que el terremoto sacudió a varias zonas del país.
Desde ese momento, su familia vivió horas de angustia frente al lugar de la emergencia, mientras los organismos de socorro adelantaban las labores para localizar a las personas que permanecían atrapadas.
Hernán no se apartó de la zona. Durante varios días acompañó el trabajo de los rescatistas y mantuvo la esperanza de recibir una noticia que le permitiera volver a abrazar a su hijo.
Juan Felipe Giraldo iba a casarse este domingo
La historia de Juan Felipe tiene un componente que hace todavía más dolorosa la tragedia: el joven tenía previsto casarse este domingo.
Su prometida se encontraba en Bogotá mientras los equipos de rescate buscaban al joven entre los restos del Hotel Dibeni.
En medio de la emergencia, Hernán habló sobre los planes que tenía su hijo y se aferró a la posibilidad de que pudiera sobrevivir para llegar a la celebración que había preparado junto a su pareja.
“Hijo, te amo y el domingo te vas a estar casando, y si no es el domingo, va a ser en ocho o 15 días, pero vas a estar ahí, hijo”.
Las palabras mostraban la fe de un padre que, pese a las difíciles condiciones de la búsqueda, se negaba a pensar en el peor escenario.
Juan Felipe también era padre de un niño de apenas dos años, otro de los vínculos familiares que quedaron marcados por esta tragedia.
La boda que estaba programada para este fin de semana tendrá que ser suspendida, mientras sus seres queridos afrontan la pérdida de un joven que tenía varios proyectos por cumplir.
Hernán Giraldo nunca perdió la esperanza de encontrarlo con vida
Durante las jornadas de búsqueda, Hernán permaneció cerca de los equipos de emergencia. En una entrevista realizada mientras continuaban las labores, aseguró que confiaba en que su hijo seguía vivo.
“Estoy seguro de que mi hijo está vivo”, manifestó en ese momento.
El padre también explicó que algunas señales encontradas durante la operación alimentaban la esperanza de los familiares.
“Hay vida, hay pequeñas señales de vida. Y si hay vida, hay esperanza”.
Hernán describió a Juan Felipe como un hombre fuerte, un “berraco” y un ganador. Por eso, mientras existiera la posibilidad de encontrarlo con vida, decidió mantenerse firme junto al lugar donde los rescatistas trabajaban.
Ahora, la familia tendría que enfrentar el desenlace que durante días intentó evitar.
¿Qué pasó en el Hotel Dibeni de Pereira tras el terremoto?
El Hotel Dibeni, en Pereira, se convirtió en uno de los puntos donde se concentraron las labores de rescate después del terremoto ocurrido el lunes.
Los organismos de socorro tuvieron que trabajar en medio de estructuras afectadas, escombros y condiciones de riesgo para tratar de ubicar a las personas que quedaron atrapadas.
La operación se extendió durante varios días y contó con la participación de diferentes equipos especializados.
Este viernes, mientras continuaba la búsqueda, Reuters reportó que Juan Felipe era una de las personas que permanecían atrapadas en el hotel. Posteriormente se conoció la información sobre el hallazgo de su cuerpo sin vida.
La noticia representa el cierre de una espera angustiosa para sus familiares, especialmente para Hernán, quien permaneció cerca de la emergencia esperando que los rescatistas pudieran encontrar a su hijo.
Juan Felipe había viajado a Pereira para trabajar y se encontraba a pocas horas de cumplir uno de los sueños que tenía junto a su pareja. Su muerte deja además a un niño de dos años sin su padre y a una familia que ahora deberá afrontar una ausencia imposible de llenar.
La historia del joven se suma a la de las familias que durante estos días han permanecido pendientes de las labores de rescate, esperando noticias sobre sus seres queridos.
En el caso de Juan Felipe, esa espera estuvo acompañada por la voz de su padre, quien hasta el último momento mantuvo la ilusión de volver a verlo.
“Hijo, te amo”, fueron algunas de las últimas palabras que Hernán le dedicó públicamente.
Ahora, esas palabras toman un significado aún más doloroso para una familia que tendrá que despedir a un joven de 24 años que llegó a Pereira por trabajo y que esperaba regresar a casa para casarse.