Misterio

¿Se le mide a coger el G66? El TransMilenio fantasma que recorre la ciudad

Ruta G66: el mito del TransMilenio fantasma en Bogotá

Hay quienes aseguran que se detiene en la estación Avenida Jiménez, aunque otros dicen haberlo visto salir desde Perdomo y dirigirse hacia el Portal del Sur.

Imagen creada con inteligencia artificial Testigos aseguran haber visto un bus morado en estaciones cerradas de TransMilenio

Bogotá no solo se mueve al ritmo del tráfico y la rutina. En sus calles, estaciones y portales también se cruzan historias que parecen sacadas de otro mundo. Entre el humo, la neblina y las madrugadas frías, suena una leyenda urbana que ya muchos conocen y otros prefieren no mencionar: el bus fantasma de TransMilenio.

Una ruta que nadie ha visto en los tableros, pero que más de un bogotano jura haber encontrado pasada la medianoche. Se trata del G66, un articulado que no aparece en los registros, no tiene conductor y, según dicen, quien se sube, desaparece sin dejar rastro.

¿Qué tiene de raro el G66?

A simple vista, se trata de un TransMilenio cualquiera, pero con un detalle que lo delata: es morado. Nada que ver con los buses rojos que recorren la ciudad desde hace más de dos décadas. El G66 aparece entre las 2 y 3 de la mañana, justo cuando el sistema no opera.

Hay quienes aseguran que se detiene en la estación Avenida Jiménez, aunque otros dicen haberlo visto salir desde Perdomo y dirigirse hacia el Portal del Sur. Lo extraño es que nadie más va a bordo, solo la persona que decide subirse. Y esa persona, según el cuento, no vuelve a ser vista jamás.

Una fiesta, un bus y el principio de todo

La historia más contada habla de un joven que salió de rumba con sus amigos. Sin plata para taxi, se fue caminando hasta una estación que, aunque era de madrugada, estaba abierta e iluminada. En cuestión de minutos, llegó el famoso G66. Se subió y nunca volvió.

Sus papás denunciaron su desaparición. Los amigos contaron lo que vieron. Pero no hubo pistas, ni cámaras, ni explicación. Y lo más inquietante: nadie recuerda que esa ruta exista en TransMilenio.

¿Un conductor del más allá?

Algunos dicen que el G66 sí tiene quien lo maneje, pero no es humano. Se trataría de una figura pálida, con ojos perdidos, como si viniera de otro tiempo. Lo describen como un alma en pena, condenado a recorrer las troncales sin rumbo ni destino. Hay hasta quien dice que su último paradero es el mismísimo infierno.

Lo han visto más de una vez

La leyenda ha crecido en redes como TikTok y YouTube, donde usuarios han contado versiones parecidas. Gente de vigilancia, trabajadores del aseo y hasta pasajeros ocasionales dicen haberlo visto pasar, vacío, sin parar, perdiéndose entre la neblina de la NQS.

Incluso, algunos conectan el nombre de la ruta con el hecho de que cerca del Portal del Sur hay un cementerio. Dicen que no es coincidencia que el bus fantasma lleve una "G" en el nombre y que justo por allá lo hayan visto desaparecer.

¿Una simple historia de miedo o algo más?

Por ahora, no hay pruebas reales de que el G66 exista. No aparece en el sistema, no hay fotos oficiales, y los buses morados no hacen parte de la flota. Pero eso no ha evitado que la historia se siga contando.

Porque al final, como pasa con todos los mitos urbanos, lo que alimenta la leyenda no es la prueba, sino el miedo. Y en Bogotá, con su mezcla de cemento, historia y misterio, todo puede pasar en una madrugada solitaria.

Así que si una noche se cruza con un bus morado en una estación vacía… piense dos veces antes de subirse.