Daño ambiental

El incendio se apaga, pero el daño sigue: recuperar un bosque puede tardar varias décadas

¿Qué daños deja un incendio forestal en el suelo?

CAR alerta que recuperar un bosque quemado puede tardar años. Incendios en Cundinamarca ya afectan 2.887 hectáreas en 75 municipios.

CAR Cundinamarca. ¿Qué daños deja un incendio forestal en el suelo?

Aunque las llamas finalmente sean controladas, el daño que deja un incendio forestal puede quedarse por muchos años en el territorio. En Cundinamarca, la magnitud de las recientes conflagraciones preocupa a las autoridades ambientales, no solo por la vegetación destruida, sino por las consecuencias que empiezan a aparecer después.

De acuerdo con el balance entregado, el departamento ha registrado aproximadamente 794 incendios forestales y de cobertura vegetal en 75 municipios, con cerca de 2.887 hectáreas afectadas.

Ante esta situación, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) hizo una advertencia sobre uno de los impactos menos visibles de estas emergencias y es la degradación del suelo.

Cuando el fuego arrasa con la vegetación, el terreno queda expuesto y pierde una protección natural frente a las condiciones del clima. A partir de ese momento pueden comenzar procesos de erosión y pérdida de suelo que continúan incluso después de que los organismos de emergencia hayan apagado las llamas.

¿Qué daños deja un incendio forestal en el suelo?

Las temperaturas alcanzadas durante un incendio pueden destruir parte de la materia orgánica y afectar a los organismos que habitan tanto en las capas superficiales como en zonas más profundas del suelo.

A esto se suma el efecto de las cenizas, que pueden modificar propiedades como el pH y los nutrientes presentes en el terreno. Dependiendo de las características de la conflagración, también pueden quedar contaminantes como los hidrocarburos aromáticos policíclicos.

Pero el problema puede hacerse todavía mayor cuando llegan las lluvias.

La vegetación cumple una función clave al proteger la superficie. Si desaparece, el agua puede correr rápidamente sobre un suelo que quedó descubierto, especialmente cuando se trata de zonas con pendiente.

Esto favorece la aparición de escorrentía, erosión y movilización de sedimentos hacia las fuentes hídricas.

“El comportamiento del suelo después de un incendio es determinante. Cuando se pierde la cobertura vegetal, aumenta su exposición y, especialmente en zonas de pendiente, una lluvia fuerte puede desencadenar procesos de erosión y movilización de sedimentos”, explicó Alfred Ignacio Ballesteros, director general de la CAR Cundinamarca.

En otras palabras, el proceso puede avanzar de la siguiente manera:

  1. Incendio.
  2. Pérdida de vegetación.
  3. Suelo desnudo.
  4. Menor infiltración.
  5. Aumento de escorrentía.
  6. Erosión.
  7. Pérdida de suelo fértil.
  8. Sedimentación.
  9. Afectación de fuentes hídricas.

Por eso, para la autoridad ambiental, apagar las llamas no significa que la emergencia ambiental haya terminado.

¿Cuánto tarda en recuperarse un bosque después de un incendio?
¿Cuánto tarda en recuperarse un bosque después de un incendio?Crédito: CAR Cundinamarca.

¿Cuánto tarda en recuperarse un bosque después de un incendio?

Una de las principales preocupaciones está relacionada con el tiempo que necesita el territorio para recuperarse. La vegetación puede comenzar a regenerarse durante los primeros meses, pero eso no quiere decir que el ecosistema haya vuelto a su estado anterior.

La recuperación de las funciones del suelo y del conjunto del ecosistema puede extenderse durante años e incluso décadas.

“Según el Ministerio de Ambiente, un bosque afectado por un incendio puede requerir aproximadamente entre 25 a 30 años para recuperarse, dependiendo de las características del ecosistema y de las estrategias de restauración aplicadas”, explicó Ballesteros.

El funcionario también señaló que, incluso después de ese periodo, el ecosistema puede no recuperar por completo las condiciones que tenía antes del incendio.

La situación es especialmente delicada en los páramos, bosques andinos y ecosistemas de alta montaña, considerados entre los ambientes más sensibles frente a los efectos del fuego.

En los páramos, la pérdida de frailejones, pajonales, matorrales altoandinos y otras especies nativas puede comprometer funciones fundamentales para la regulación y el almacenamiento del agua.

Por su parte, en los bosques andinos y altoandinos, las llamas pueden afectar especies nativas de crecimiento lento como encenillos, robles, alisos, laureles, arrayanes, cucharos y gaques, además de diferentes arbustos y plantas del sotobosque.

Los incendios también golpean las zonas productivas

El impacto de estas emergencias no se limita a los ecosistemas naturales. Los sectores dedicados a la producción agrícola también pueden sufrir importantes pérdidas.

En Villeta, productores reportaron afectaciones superiores al 50 % en algunos cultivos de caña, así como daños en plantaciones de plátano y café tras un incendio forestal.

Esto muestra que las consecuencias de una conflagración pueden extenderse más allá del área directamente alcanzada por las llamas, dejando un terreno más vulnerable y un proceso de recuperación que puede prolongarse durante buena parte de una generación.

CAR pide extremar la prevención durante las temporadas secas

Con este panorama, la CAR hizo un llamado a reforzar las medidas de prevención durante las temporadas secas y a evitar situaciones que puedan desencadenar nuevos incendios forestales.

La recomendación cobra especial importancia ante la fragilidad de los ecosistemas afectados y el tiempo que puede tomar recuperar sus condiciones.

Detrás de cada hectárea quemada no solo quedan árboles, pastos o arbustos destruidos. También puede quedar un suelo expuesto a la erosión, pérdida de material fértil y mayor riesgo de que los sedimentos terminen afectando las fuentes hídricas.

Por eso, la advertencia de la autoridad ambiental va más allá del momento en que se controlan las llamas: prevenir un incendio significa proteger el suelo, los ecosistemas y la capacidad del territorio para regular y almacenar agua.

La emergencia, en muchos casos, no termina cuando se apaga el fuego. Para la naturaleza, ahí comienza una recuperación que puede durar 25, 30 años o incluso más, dependiendo del ecosistema y de las acciones de restauración que se realicen.