Las loras y guacamayas que alguna vez fueron víctimas del tráfico ilegal hoy vuelan nuevamente en su hábitat natural. Detrás de este logro hay un trabajo conjunto entre la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), la Fundación Loros y Cardique, que permitió rescatar, rehabilitar y liberar varios ejemplares de psitácidos en el Caribe colombiano.
El caso se convirtió en uno de los procesos de reintroducción de fauna silvestre más destacados del país, no solo por el regreso de las aves a la naturaleza, sino porque dejó resultados científicos que servirán para fortalecer futuras estrategias de conservación.
¿Cómo logró la CAR rehabilitar los loros rescatados del tráfico ilegal?
Todo comenzó el 19 de marzo de 2024, cuando 23 polluelos de lora cabeciamarilla (Amazona ochrocephala) llegaron al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) de la CAR, tras ser decomisados en el municipio de Puerto Salgar. Las aves habían sido extraídas ilegalmente de su entorno natural para ser comercializadas.
Desde su ingreso, un equipo de profesionales inició un proceso de recuperación que incluyó cuarentena, valoraciones clínicas, seguimiento veterinario, monitoreo nutricional y análisis coprológicos. Cada procedimiento buscaba garantizar que los animales recuperaran las condiciones necesarias para regresar a la vida silvestre.
Meses después, en agosto de 2024, los ejemplares fueron trasladados al municipio de Villanueva, Bolívar, donde comenzó una nueva etapa liderada por la Fundación Loros y Cardique.
En ese lugar, ocho loras cabeciamarillas provenientes de la CAR hicieron parte de una investigación científica encabezada por la Fundación Loros, junto con aves rescatadas en otras regiones del país. El propósito fue evaluar nuevas estrategias de rehabilitación y liberación para aumentar las probabilidades de supervivencia en libertad.
La directora de Biodiversidad de la CAR, Magdala Iregui, explicó que uno de los aspectos más importantes del proceso fue el entrenamiento previo al regreso de las aves a su entorno natural.
"El proceso incluyó un innovador modelo de entrenamiento de vuelo libre, enfocado en potenciar sus comportamientos naturales, la cohesión social y su adaptación al entorno silvestre", aseguró la funcionaria.
Rehabilitación de loros en Colombia dejó resultados positivos para la conservación
Como resultado de este trabajo conjunto, la Fundación Loros logró rehabilitar y liberar 18 psitácidos que habían sido afectados por el tráfico ilegal, entre ellos loras cabeciamarillas, guacamayas y guacamayas carisecas, especies que fueron devueltas a territorios donde habitan de manera natural.
Un año después de la liberación, el monitoreo realizado evidenció que el proceso fue exitoso. Según la directora de Biodiversidad de la CAR, las aves lograron integrarse casi en un 100 % a las bandadas silvestres presentes en la zona y alcanzaron una tasa de supervivencia superior al 72 %.

Para la autoridad ambiental, estos resultados representan un importante aporte al conocimiento científico sobre la rehabilitación y reintroducción de especies víctimas del tráfico ilegal, una problemática que continúa poniendo en riesgo la biodiversidad colombiana.
La experiencia también demostró que el trabajo articulado entre entidades ambientales y organizaciones especializadas puede marcar la diferencia en la recuperación de animales silvestres. Mientras la CAR lideró el rescate, atención veterinaria y recuperación inicial de los ejemplares, la Fundación Loros encabezó la investigación científica sobre su rehabilitación y Cardique acompañó el proceso en el territorio.