Utilizaban loros, guacamayas y hasta una tortuga morrocoy para atraer visitantes. Esa fue la situación que encontraron las autoridades ambientales en dos municipios de Cundinamarca, donde siete animales silvestres fueron incautados por estar expuestos permanentemente al contacto con turistas.
Los procedimientos fueron adelantados por equipos especializados de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) en Sasaima y Girardot, como parte de los operativos de control y vigilancia contra el tráfico y la tenencia ilegal de fauna silvestre.
Entre los ejemplares encontrados había cuatro loros frente amarillos, dos guacamayas y una tortuga morrocoy. Aunque no permanecían en jaulas pequeñas, los profesionales identificaron que las condiciones en las que estaban viviendo habían alterado sus comportamientos naturales.
La preocupación de las autoridades se centró en que los animales eran utilizados como parte de las experiencias ofrecidas a los visitantes, quienes tenían contacto directo con las aves y otras especies.
¿Qué animales silvestres fueron incautados en Sasaima y Girardot?
De acuerdo con el reporte de la CAR, en Sasaima fueron encontrados tres loros frente amarillos y una guacamaya. En Girardot, por su parte, los funcionarios recuperaron una tortuga morrocoy, una guacamaya bandera y otro loro frente amarillo.
Durante las inspecciones, los equipos técnicos de las direcciones regionales Alto Magdalena y Gualivá evidenciaron que los ejemplares se encontraban en condiciones de semicautiverio.
Esto quiere decir que, aunque no estaban encerrados en espacios pequeños, su exposición constante a las personas y el suministro de alimentos diferentes a los de su dieta natural estaban afectando sus condiciones de vida.
“Nuestros equipos pudieron constatar que la continua interacción entre el ser humano y estas especies afectó sus condiciones naturales de alimentación y de vida”, explicó Fabián Vargas, director regional Gualivá de la CAR.
CAR encontró fotos y videos de animales silvestres interactuando con turistas
Otro de los hallazgos durante los operativos fueron fotografías y videos en los que aparecían las aves compartiendo directamente con los visitantes.
El material evidenció que los ejemplares eran utilizados como parte de los atractivos turísticos de los establecimientos. Incluso, estas experiencias eran promocionadas a través de plataformas digitales para llamar la atención de quienes visitaban los municipios.
Frente a esta situación, la CAR anunció que continuará fortaleciendo los controles para evitar la tenencia, comercialización, exhibición y aprovechamiento ilegal de fauna silvestre.
La entidad también hizo un llamado a la ciudadanía para que no compre, mantenga ni promueva actividades turísticas en las que se utilicen animales silvestres como parte del entretenimiento.
La invitación es a disfrutar de los destinos de Cundinamarca sin contribuir a prácticas que afecten a las especies. Una fotografía o un encuentro cercano con una guacamaya, un loro o una tortuga puede parecer un recuerdo llamativo, pero no debe convertirse en una razón para mantener a estos animales fuera de sus condiciones naturales.