Lo que parecía una oportunidad para mejorar la situación económica terminó siendo, según los familiares, una de las peores decisiones de sus vidas. Varios colombianos aceptaron ofertas de trabajo que prometían altos ingresos, bonificaciones y beneficios para sus familias, pero, una vez llegaron a Rusia, el panorama cambió por completo.
Uno de esos casos es el de Germán Bolaños, un contratista colombiano cuyo paradero es desconocido desde mayo. Su esposa, Esperanza Rodríguez, asegura que fue víctima de una red de reclutadores que, mediante falsas promesas, convencía a personas con dificultades económicas para viajar a ese país y participar en el conflicto armado.
¿Cómo reclutaban colombianos para llevarlos a la guerra en Rusia?
Según relató Esperanza al Sistema Alerta 104.4 FM, el contacto comenzó varios meses antes del viaje. Personas que se identificaban como integrantes de una empresa llamada Jaguar Consultoría realizaban llamadas y videollamadas desde Rusia para ofrecer supuestos contratos con la Federación Rusa.
La oferta era difícil de rechazar: un bono de 100 millones de pesos, un salario mensual de 11,5 millones, posibilidad de obtener la nacionalidad rusa, estudios para la familia y la opción de llevar a sus seres queridos después de seis meses.
La insistencia de los reclutadores coincidió con un momento complicado para Germán, quien trabajaba como pulidor y contratista de adecuaciones locativas y llevaba varias semanas sin empleo. Esa necesidad económica, según su esposa, terminó pesando más que las dudas que ambos tenían sobre la propuesta.
El viaje inició el 1 de abril con una ruta que pasó por Brasil antes de llegar a Moscú. Esperanza contó que incluso alertó a funcionarios de Migración Colombia porque sospechaba que podía tratarse de un engaño, pero su esposo cumplía con los requisitos para salir del país y no fue posible impedir el viaje.
Colombianos desaparecidos en Rusia: esto fue lo último que supieron sus familias
Durante las primeras semanas, Germán mantuvo comunicación frecuente con su esposa. En esas conversaciones le contó que la realidad era muy distinta a la que les habían prometido.
Según su testimonio, al llegar les retiraron los pasaportes, les quitaron los celulares y destruyeron la ropa que llevaban en las maletas. Además, aseguró que nunca recibieron el dinero ofrecido y que incluso les pidieron aportar recursos para la compra de drones.
La última llamada ocurrió el 6 de mayo. Ese día le informó que sería enviado al frente de combate. Después de esa comunicación, compañeros de Germán le contaron a su familia que entre el 19 y el 20 de mayo hubo un enfrentamiento en el que resultó herido y alcanzó a pedir ayuda por radio para ser evacuado. Desde entonces no volvieron a saber de él.
Hoy sus familiares desconocen si permanece hospitalizado, fue capturado o perdió la vida durante las operaciones militares.
La incertidumbre no termina ahí. Esperanza asegura que otros colombianos les han contado que la alimentación es escasa, el entrenamiento duró apenas unos 20 días, varios heridos son enviados nuevamente al combate y existen denuncias de presuntas violaciones a los derechos humanos contra combatientes extranjeros.
Más de 170 familias colombianas siguen esperando respuestas
La esposa de Germán afirma que su caso hace parte de un problema mucho mayor. Según explicó, 173 familias buscan información sobre sus seres queridos y calcula que cerca de 1.000 colombianos habrían viajado a Rusia bajo ofertas similares.
También aseguró que continúan operando redes de reclutamiento que captan personas en distintas regiones del país, aprovechando la falta de oportunidades laborales. De acuerdo con su denuncia, algunos grupos incluso facilitan el trámite del pasaporte, compran los tiquetes, hospedan a los viajeros en Bogotá y los acompañan hasta el aeropuerto antes de su salida.
Mientras tanto, las familias han realizado plantones, radicado denuncias ante la Fiscalía y solicitado apoyo a la Cancillería para conocer el paradero de sus seres queridos. Sin embargo, aseguran que hasta el momento no han recibido respuestas concretas de las autoridades rusas sobre los colombianos desaparecidos, heridos o fallecidos.
Su principal petición es que el Gobierno Nacional fortalezca las gestiones diplomáticas, investigue a quienes estarían detrás de estos reclutamientos y facilite mecanismos de ayuda para las familias que siguen viviendo en medio de la incertidumbre.
Para Esperanza Rodríguez, el mayor dolor no es únicamente la desaparición de su esposo, sino no saber qué ocurrió con él. Cada día espera una llamada o una noticia que le permita conocer si sigue con vida, mientras insiste en que ningún colombiano vuelva a caer en ofertas que, según asegura, terminaron convirtiéndose en una tragedia para cientos de hogares.
* Este contenido fue escrito y producido por una inteligencia artificial bajo supervisión y curaduría de un periodista de Alerta.