Lo que para muchas personas puede parecer un simple recuerdo de vacaciones, para el ecosistema marino representa refugio, alimento y protección. Por eso, más de 1.200 kilos de conchas, caracolas, corales, estrellas de mar, esponjas y fragmentos de arrecife recuperados en Bogotá regresarán a las aguas del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.
Se trata de la devolución más grande de material marino realizada hasta ahora por la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA), una acción que busca no solo restaurar parte del daño causado por la extracción ilegal de estos elementos, sino también generar conciencia entre quienes visitan las playas colombianas.
Todo este material había sido sacado de manera irregular de su entorno natural y llegó a la capital oculto en maletas de viajeros que pasaron por el Aeropuerto Internacional El Dorado. Ahora, gracias a una alianza entre la Secretaría Distrital de Ambiente, LATAM Airlines Colombia, CORALINA y Conservación Internacional, estos elementos emprenderán el viaje de regreso al lugar donde cumplen una función vital para la naturaleza.
"Lo que estamos devolviendo hoy al archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina no son recuerdos de viaje: son hogar, alimento y protección para muchas especies marinas", afirmó la secretaria Distrital de Ambiente, Adriana Soto.
La funcionaria explicó que las conchas, caracolas, corales, estrellas de mar y esponjas sirven de refugio para diversas especies, ayudan a conservar los arrecifes y contribuyen a la protección de las costas frente al oleaje, la erosión y los efectos del cambio climático.
Para dimensionar la magnitud de esta recuperación, las autoridades señalaron que los 1.200 kilos equivalen aproximadamente al peso de 51 maletas de viaje de 23 kilos completamente llenas.
¿Por qué está prohibido llevarse conchas y corales de las playas?
Aunque muchas personas los consideran recuerdos inofensivos, estos elementos hacen parte del equilibrio ecológico de los ecosistemas marinos.
Las conchas vacías, por ejemplo, son utilizadas por diferentes organismos como refugio y protección. Los corales y los fragmentos de arrecife desempeñan un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad marina, mientras que otros materiales naturales ayudan a disminuir el impacto del oleaje sobre las costas.
Cuando miles de turistas extraen estos recursos año tras año, se genera una afectación acumulada que termina debilitando ecosistemas que tardan décadas en recuperarse.
Por esa razón, las autoridades ambientales insisten en que la mejor forma de conservar un recuerdo de las vacaciones es mediante fotografías o experiencias vividas, dejando intactos los elementos que hacen parte de la naturaleza.
¿Cómo será el regreso de las conchas recuperadas a San Andrés?
El traslado del material será posible gracias al programa Avión Solidario de LATAM Airlines Colombia, que asumirá gratuitamente el transporte desde Bogotá hasta el archipiélago.
En total, las especies y fragmentos marinos recorrerán 1.207 kilómetros para regresar a su lugar de origen.
"Cada una de estas conchas y material marino cumple una función fundamental dentro del ecosistema. Poder contribuir a que regresen a su lugar de origen demuestra cómo la conectividad puede ponerse al servicio de la conservación", señaló Angie Estupiñán, líder de Sostenibilidad de LATAM Airlines Colombia.
Una vez lleguen a San Andrés, profesionales de CORALINA recibirán el cargamento y coordinarán su traslado hasta el puerto. Posteriormente, el material será llevado mar adentro para su retorno al ecosistema, siguiendo criterios técnicos definidos por especialistas.
Desde la corporación ambiental también hicieron un llamado a los visitantes para que contribuyan a la conservación del archipiélago.
"Cada vez que llegan a este bello archipiélago, no extraigan las conchas; déjalas en su hábitat porque estas hacen parte del refugio de otras especies", expresó Gilberto Myles, subdirector de Mares y Costas de CORALINA.
Extraer fauna y flora silvestre puede llevar a la cárcel
Las autoridades recordaron que la extracción, comercialización o movilización ilegal de fauna y flora silvestre, así como de sus partes, productos o subproductos, constituye una conducta sancionada por la ley colombiana.
Quienes incurran en estas prácticas pueden enfrentar penas de hasta 11 años y tres meses de prisión, además de multas que podrían superar los 76.602 millones de pesos.
Con esta histórica devolución, Bogotá y San Andrés envían un mensaje en plena temporada vacacional y es que las playas no son una tienda de souvenirs. Cada concha que permanece en el mar puede ser clave para la supervivencia de numerosas especies y para la conservación de uno de los ecosistemas más valiosos del país.