Cerca de 1.500 integrantes del pueblo Misak llegaron a Bogotá para exigir la revisión y anulación de varias resoluciones expedidas por la Agencia Nacional de Tierras (ANT), las cuales, según la comunidad, afectarían alrededor de 9.600 hectáreas de territorio ancestral. La movilización se concentra en inmediaciones de la Plaza de Toros de Santamaría, en la localidad de Santa Fe, donde permanecen desde el 21 de abril en espera de respuestas por parte del Gobierno nacional.
La información fue entregada durante una entrevista emitida por Alerta Bogotá 104.4 FM, en la que la periodista Valentina Sandoval dialogó con voceros de la comunidad indígena que participa en la protesta. Los manifestantes provienen principalmente del resguardo de Guambía, en el municipio de Silvia, Cauca, y aseguran que las decisiones administrativas fueron tomadas sin un proceso de consulta previa.
Durante la jornada, la comunidad reiteró que su presencia en la capital tiene como propósito abrir espacios de diálogo directo con las entidades del Gobierno y obtener definiciones claras frente a las resoluciones cuestionadas.
El pueblo Misak se tomó Bogotá por resoluciones de tierras
Uno de los voceros consultados por Alerta fue Adolfo Yalanda, comunero del resguardo de Guambía, quien explicó el motivo de la movilización. “Estas resoluciones se expidieron sin consultar a nuestra comunidad y se pasan por encima de nuestros derechos”, señaló durante la entrevista.
Según indicó, este no es el primer intento por obtener respuestas institucionales. “El mes pasado estuvimos en la vía Panamericana, se firmaron acuerdos, pero siempre es acuerdos y acuerdos y nada se cumple”, afirmó. Por esta razón, decidieron trasladarse a Bogotá y ejercer presión de manera directa.
La principal solicitud de la comunidad es la anulación de las resoluciones y la aclaración del alcance real de las decisiones adoptadas por la Agencia Nacional de Tierras. “Lo que exigimos es que se aclaren y que se anulen esas resoluciones”, dijo el vocero indígena.

El pueblo Misak permanece en la capital
La movilización generó situaciones de tensión durante la jornada del 21 de abril, particularmente en inmediaciones de la Cancillería, donde algunas actividades administrativas se vieron interrumpidas. Frente a estos hechos, Yalanda aseguró que la comunidad actuó de forma pacífica.
“Hemos llegado de manera tranquila. No ingresamos por la fuerza; lo que buscamos es que nos atiendan y que se abra un diálogo”, explicó. Según su versión, la permanencia en los lugares de protesta se dio como una forma de espera para que se concretaran los espacios de conversación con el Gobierno.
De acuerdo con los manifestantes, los diálogos se extendieron hasta altas horas de la noche. “Ayer estuvimos hablando casi hasta la una de la mañana y se acordó que hoy seguiríamos en mesas de trabajo”, indicó el vocero.
Durante la noche, los integrantes del pueblo Misak permanecieron en el sector de la Plaza de Toros. “Algunos dormimos en las chivas, otros sentados. El clima no fue un problema porque venimos de una zona fría como Silvia”, relató Yalanda.
El pueblo Misak a la espera de diálogo
Para este 22 de abril, la comunidad tiene previsto continuar en las mesas de diálogo con las entidades del Gobierno. “Vamos a esperar que nos atiendan y que se tomen decisiones. Según cómo avancen los acuerdos, regresaremos a nuestro territorio”, señaló el representante Misak.
Frente a un posible incumplimiento del Gobierno, Yalanda indicó que la sensación de la comunidad es de reiteración de compromisos no concretados. “Siempre ha sido incumplimientos, por eso esta ha sido la forma de presionar y venir hasta acá”, manifestó.
El vocero también aclaró que la movilización no tiene carácter político electoral. Según explicó, no han recibido visitas de candidatos ni dirigentes políticos en su territorio. “Hasta ahora no hemos tenido presencia de candidatos presidenciales en el resguardo”, afirmó.
La presencia del pueblo Misak en Bogotá continúa mientras avanzan las reuniones con el Gobierno nacional. Desde Alerta Bogotá 104.4 FM se informó que el desarrollo de las mesas de trabajo será seguido de cerca durante la jornada, en medio de la expectativa de la comunidad indígena por una respuesta concreta frente a las decisiones sobre sus tierras.