Una nueva controversia se instaló en el debate sobre las fotomultas en Bogotá . El concejal Julián Forero, conocido como “Fuchi”, cuestionó públicamente el destino de una parte de los recursos que se recaudan por multas de tránsito en la capital y aseguró que cientos de miles de millones de pesos terminaron destinados al funcionamiento del sistema de transporte público.
La discusión surge en medio de los cuestionamientos que ya existen alrededor de las cámaras de fotodetección y de las metas planteadas por el Distrito para ampliar este tipo de tecnología en los próximos años.
Según Forero, parte del dinero que pagan los conductores por infracciones de tránsito estaría siendo utilizado para financiar la operación del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) y de TransMilenio.
“Parte del dinero recaudado por multas de tránsito, incluidas las fotomultas, se destina a financiar el funcionamiento de TransMilenio”, afirmó el cabildante.
Las cifras que presentó el concejal
El pronunciamiento estuvo acompañado de una tabla en la que se exponen datos de recaudo y ejecución asociados al componente de sostenibilidad del SITP.
De acuerdo con las cifras divulgadas por Forero:
- En 2024 se recaudaron $410.156.811.600 por concepto de multas de tránsito.
- De ese total se ejecutaron $205.807.668.483 para el SITP, equivalente al 50 % del recaudo.
Para 2025, según el concejal:
- El recaudo llegó a $415.840.099.451.
- Se destinaron $190.800.376.000 al sistema de transporte, correspondientes al 46 %.
Con base en esos valores, Forero aseguró que entre ambos años se destinaron $396.608 millones al funcionamiento del sistema.
“Vale la pena preguntarse”
El concejal sostuvo que estos datos abren una discusión sobre el papel que cumplen las cámaras de fotodetección dentro de la política de movilidad de Bogotá.
“Vale la pena preguntarnos: ¿las fotomultas están realmente para salvar vidas o también se han convertido en una herramienta de recaudo para sostener a TransMilenio?”, manifestó.
La declaración se produce en un contexto en el que sectores ciudadanos han manifestado inquietudes sobre el crecimiento de la infraestructura de control electrónico en la capital.
Forero considera que el debate no solo debe centrarse en la seguridad vial, sino también en la forma como se utilizan los recursos obtenidos por las sanciones de tránsito.

La crítica va más allá de las cámaras
El cabildante señaló que la discusión no se limita al número de fotomultas impuestas, sino a la destinación final de los recursos obtenidos mediante estos mecanismos.
“¿De verdad esa es la gran estrategia para salvar vidas?”, cuestionó.
Para Forero, Bogotá debería fortalecer otras herramientas relacionadas con la seguridad vial como la educación, la prevención y el mejoramiento de la infraestructura.
En varias oportunidades el concejal ha insistido en la necesidad de invertir en mejores condiciones para motociclistas, peatones y demás actores viales, antes de seguir ampliando los sistemas de sanción electrónica.
Su conclusión: las cámaras cumplen una función financiera
La declaración que más reacciones generó fue la conclusión planteada por el propio cabildante después de revisar las cifras.
“Las cámaras no están diseñadas para salvar vidas, están diseñadas para sostener a TransMilenio”, afirmó.
La frase abrió un nuevo frente de discusión sobre las políticas de movilidad de Bogotá y sobre el balance entre los objetivos de seguridad vial y las necesidades financieras del sistema de transporte público.
Un debate que sigue abierto
Mientras Forero plantea que las fotomultas terminan convirtiéndose en una fuente de financiación para el sistema de transporte, desde la administración distrital se ha sostenido históricamente que las cámaras de fotodetección tienen un propósito preventivo y buscan reducir conductas de riesgo como el exceso de velocidad, la circulación sin SOAT o la falta de revisión técnico-mecánica.
Por ahora, las declaraciones del concejal vuelven a poner sobre la mesa una pregunta que sigue generando opiniones divididas entre conductores y ciudadanos: si las cámaras son principalmente una herramienta de seguridad vial o si también cumplen un papel importante dentro de la financiación del transporte público de Bogotá.