Bogotá pasa días de bochorno constante, incluso con temperaturas récord, pero el que es no deja de ser. Fiel a su conocido clima cambiante, la capital pasó del sol picante y los cielos despejados a los nubarrones, la lluvia torrencial y los paisajes nevados... aunque sea nevados con granizo.
La tormenta comenzó hacia las 3 de la tarde, pero desde minutos antes oscureció los cielos de manera considerable antes de largar el agua. En redes sociales se reportó la tremenda caída de agua y granizo que llenó de blanco parques y plazoletas, mientras que las calles se convirtieron en ríos.
Bajo los puentes, moteros pararon masivamente para ponerse las prendas para clima torrencial y otros prefirieron aguardar previendo la peligrosidad de continuar rodando.
Los carriles exclusivos de Transmilenio quedaron anegados y los trancones fueron la constante, ante la dificultad en la visibilidad y el tránsito incluso por las principales avenidas.
Los principales sectores afectados fueron en el occidente de Bogotá, en la localidad de Fontibón y aledañas. Por eso, el aeropuerto El Dorado fue el principal afectado, con vuelos suspendidos y atrasados ante la contingencia climática.
El IDIGER confirmó que el aguacero también afectó a Kennedy, Engativá y Suba, al tiempo que confirmó que se trata de algo normal pese a la presencia del fenómeno del Niño. Por eso, recomendó cuidar y limpiar los desagües y alcantarillados, de manera que se pueda evitar inundaciones en caso de que vuelva a ocurrir.
En barrios colapsó el alcantarillado, para alegría de algunos niños traviesos que permanecían en la calle. Otros salieron a observar el inusual paisaje "nevado".
Después del aguacero, lo cierto es que las fuentes de agua que abastecen a la capital tuvieron un respiro. Los bogotanos deberán tener en cuenta la posibilidad de que se mantenga la variabilidad climática, de manera que se ahorre agua al tiempo que la ciudadanía se mantenga preparada para posibles lluvias como las de este lunes.