Con los pies metidos en el barro y la cámara apuntando a los huecos, el concejal Julián Forero, conocido como “Fuchi”, lanzó una denuncia que sacudió a la localidad de Bosa: $24.000 millones destinados a la malla vial estarían firmados, pero no ejecutados, mientras las calles parecen pista de enduro y los vecinos pagan el costo en salud y tiempo perdido.
El escenario del reclamo fue el sector de Bosa –El Recreo , cerca al patio taller del SITP , donde —según el cabildante— no se ve una sola palada de concreto pese a promesas hechas hace un año. El mensaje fue directo al alcalde local: “Trabaje, papá, no se esconda”.
“Hace un año estuvimos aquí denunciando este cruce y las vías en mal estado. El alcalde vino y se comprometió a arreglar esta zona. ¿Qué pasó con los $24 mil millones?”, reclamó Forero.
El contrato que no llega a la calle
El corazón de la denuncia es un contrato por $24.000 millones para intervenir la malla vial. Para Forero, el problema no es técnico sino de ejecución: la plata estaría aprobada, pero no aterriza en obra. Mientras tanto, los residentes se despiertan con cráteres frente a la casa y los conductores “se tiran” para pasar sin romper suspensión.
El concejal cuestionó por qué no hay avances visibles y pidió explicaciones claras sobre plazos, frentes de trabajo y responsables. “Las promesas no tapan huecos”, insistió.
El “cruce de la muerte” y el SITP a la deriva
Uno de los puntos más críticos es el cruce cercano al patio taller del SITP en San Bernardino. Allí, dicen vecinos y conductores, falta señalización, la calzada está completamente deteriorada y el tráfico es constante. El resultado: riesgo permanente para peatones, motociclistas y buses.
Forero pidió semáforos y control efectivo, y recordó que el problema no es nuevo. “Es todos los días”, dijo, mostrando trancones y vehículos obligados a maniobrar para evitar huecos.
Polvo que enferma y negocios golpeados
La denuncia fue más allá del tránsito. En San Bernardino, comerciantes y residentes aseguran que el tierrero está afectando la salud, especialmente de niños y adultos mayores, y que la comida se daña en los locales por la cantidad de polvo.
“Mire la cantidad de tierra que tragan todos los días”, señaló el concejal, mostrando la capa de polvo que cubre la vía y los alrededores.
El reclamo apunta a un impacto directo en la calidad de vida: alergias, problemas respiratorios y pérdidas económicas para pequeños negocios.
“Alcaldes dioses” y oficinas cerradas
El tono subió cuando Forero habló de lo que llamó “alcaldes dioses”: mandatarios locales que —según él— se encierran en la oficina y aparecen solo para favorecer contratistas amigos. El señalamiento fue duro: recursos que no se traducen en obras, mientras los barrios acumulan problemas.
“Muchas veces hemos pedido citas y reuniones para atender denuncias y no pasa nada”, aseguró.
La respuesta oficial: recursos y promesas
Desde la Alcaldía Local de Bosa se indicó que los recursos están dispuestos y que hacia el final del año se verán intervenciones efectivas en puntos clave, incluido el acceso a servicios de salud. La administración sostiene que trabaja en transformar la cotidianidad del sector y que el proceso está en marcha.
El pulso sigue abierto
Mientras la administración promete avances, el concejal insiste en que el reloj corre y la gente sigue pagando el costo del deterioro. La pregunta que quedó flotando es simple y punzante: ¿cuándo llegan las obras a la calle?