El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, denunció que la mayoría de los incendios forestales en el departamento están siendo provocados de manera premeditada y alertó sobre la grave afectación a la fauna silvestre.
En emergencias como la de Caparrapí, los bomberos y la CAR lograron rescatar animales como la tortuga morrocoy, puercoespines arborícolas, tamandúas, armadillos y monos nocturnos.
“Cada hectárea de bosque consumida representa la pérdida de hábitat, refugio y sitios de reproducción para especies silvestres, muchas de ellas en categoría de amenaza”, explicó Rey, al destacar que el fuego también destruye la cobertura vegetal, afecta la regeneración de los bosques y pone en riesgo servicios esenciales como la regulación del agua y la protección del suelo.
Persecución a pirómanos y recompensas
El mandatario fue enfático en señalar que los incendios no son espontáneos: “Son, en su mayoría, provocados de manera premeditada y consciente por individuos que disfrutan viendo arder cosas o que buscan desestabilizar la tranquilidad y el orden público. Ambas situaciones los convierten en criminales”.
Recompensa: hasta $10.000.000 para quienes brinden información que permita la captura en flagrancia de los responsables.
Líneas de denuncia: los ciudadanos pueden reportar sospechosos al 3213903676 o a la línea de emergencias 123.
El gobernador instruyó a la Policía de Cundinamarca para priorizar estos llamados y combatir severamente a los responsables.
Un llamado a la conciencia ciudadana
La administración departamental insiste en que la prevención es clave para evitar nuevas emergencias. Los incendios forestales no solo destruyen ecosistemas, sino que también ponen en riesgo la vida de comunidades rurales y urbanas.
“No dejemos que sigan quemando nuestros bosques y ecosistemas. Estos incendios no son generados de manera espontánea por la naturaleza, son provocados de manera consciente. Ya tenemos cinco personas identificadas y avanzamos en las investigaciones”, reiteró Rey.
La estrategia de Cundinamarca combina acciones de rescate de fauna, control de incendios y persecución judicial contra los pirómanos. Con la recompensa de hasta $10 millones, el gobierno departamental busca incentivar la denuncia ciudadana y frenar la ola de incendios que amenaza la biodiversidad y la seguridad de las comunidades.