Una inspección de seguridad terminó con un hallazgo tan insólito como preocupante en un centro penitenciario. Guardianes del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) encontraron una paloma que llevaba amarrado a su cuerpo un pequeño bolso artesanal cargado con elementos que presuntamente pretendían ser ingresados a las personas privadas de la libertad.
El ave fue detectada en el sector denominado Palogordo. Lo que llamó inmediatamente la atención de los funcionarios fue que tenía elementos sujetos a las alas mediante amarres de color naranja y presentaba dificultades para volar debido al peso que transportaba.
Al revisar el paquete, los guardianes encontraron dos cargadores para teléfonos celulares y dos cables de carga.
“Se evidencia una paloma en el área de Palogordo con este elemento para transporte, al parecer para enviar a los privados de la libertad”, explicó un funcionario del INPEC durante el procedimiento.
Paloma no podía volar por el peso que llevaba
El particular sistema utilizado para transportar los elementos terminó jugando en contra de quienes estarían detrás del envío.
Los objetos estaban dentro de una especie de bolso o arnés artesanal, sujeto al cuerpo del ave. Según explicó el funcionario que documentó el caso, el peso de la carga impedía que la paloma continuara normalmente su recorrido.
“Una paloma ahí, por el peso no puede volar”, indicó mientras registraba el hallazgo.
Fue precisamente esa dificultad la que permitió que la guardia encontrara al animal dentro del perímetro y revisara qué estaba transportando.
Durante la inspección se dejó registro tanto de la paloma como de los artículos recuperados, con el objetivo de informar al personal penitenciario sobre esta modalidad y advertir frente a casos similares.
Dos cargadores y dos cables iban dentro del paquete
Al abrir el pequeño compartimiento, el personal penitenciario identificó cuatro elementos electrónicos.
El balance fue:
- Dos cargadores para teléfonos celulares.
- Dos cables de carga.
- Un bolso o arnés artesanal utilizado para transportar los objetos.
Estos accesorios estarían destinados, según la información suministrada, a llegar hasta personas privadas de la libertad.
El INPEC advirtió que este tipo de hechos evidencia cómo terceros pueden intentar utilizar animales para introducir elementos prohibidos dentro de instalaciones penitenciarias.
INPEC alerta por instrumentalización de animales
Más allá de lo curioso que pueda parecer encontrar una paloma transportando cargadores, el caso tiene dos problemas de fondo.
El primero corresponde a la seguridad penitenciaria, porque demuestra un método mediante el cual se intentarían superar los controles tradicionales realizados sobre visitantes, paquetes y accesos.
El segundo está relacionado con el bienestar del animal, utilizado para cargar objetos sujetos directamente a su cuerpo.
La paloma transportaba suficiente peso como para perder temporalmente su capacidad normal de vuelo, situación que finalmente permitió descubrir el envío.
Por esta razón, aunque popularmente pueda hablarse de la “captura de la paloma”, el animal no es responsable de ninguna conducta delictiva. La información suministrada apunta a que habría sido instrumentalizado por personas que buscaban hacer llegar los elementos al interior del centro penitenciario.
Guardias quedaron advertidos frente a esta modalidad
El procedimiento fue registrado para dejar evidencia de lo ocurrido y alertar al resto de funcionarios.
“Se deja ahí el presente video para registro y conocimiento de la guardia ante las próximas novedades, ante estos eventos”, explicó el funcionario del INPEC.
El hallazgo obliga ahora a reforzar la atención no solamente sobre las formas tradicionales utilizadas para introducir objetos, sino también sobre métodos poco convencionales que pueden intentar aprovechar el perímetro externo de las cárceles.
Esta vez la operación no salió como estaba prevista: la carga terminó siendo demasiado pesada, la paloma no pudo continuar volando y los guardianes descubrieron dos cargadores y dos cables sujetos al animal.
La denominada “paloma narco” terminó así interceptada por el INPEC, pero la investigación realmente deberá mirar hacia otro lado: quién preparó el ave, quién pretendía recibir el paquete y cómo buscaban utilizarla para superar los controles del centro penitenciario.