El presidente de ProBogotá, Juan Carlos Pinzón, afirmó que Bogotá “está muy demorada” al compararla con otras ciudades como Medellín frente a la reapertura de las empresas que hacen parte de los sectores autorizados por el Gobierno para operar.
“Cuando compara uno a Bogotá con el resto del país, en particular con Medellín se ven diferencias grandes, en Bogotá operan unas 1.600 empresas y en Medellín ya operan 50.000. El sector privado está realmente golpeado, hay compañías cerradas que al no recibir ingresos tiene serias dificultades para cumplir sus pagos con empleados y trabajadores”, indicó.
Admitió que esto está ligado a la cifra tan alta de contagios que tiene Bogotá – supera los 4.300 – pero señaló que la tasa de ocupación de las UCI es baja y por eso es hora de empezar “a crear medidas más efectivas que balanceen ese tema de salud con actividad económica”.
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Sobre la posición que ha tenido la alcaldesa de Bogotá, Claudia López frente a las decisiones del Gobierno Nacional, Pinzón afirmó que si se juega con dogmas al final va a perder la ciudadanía. “No soy amigo de ser quien crea conflictos, pero si puedo decir que esto se puede gestionar todavía mejor si hay coordinación y diálogo con el Gobierno con un enfoque dedicado a gerenciar y producir resultados”, agregó.
Destacó que López ha intentado desde el principio informar a la ciudadanía que este es un virus que tiene contagio rápido y por eso hay que protegerse, “pero me preocupa que cada vez que sale una medida del Gobierno ella salga a controvertirla o interpretarla de manera diferente, eso es un error, confunde a la ciudadanía y a los empresarios”.
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Y mientras tanto, a juicio de Pinzón, “resulta que las demás ciudades van avanzando y Bogotá se queda (…) Lo que sucede es que la gente empieza a tomar sus propias decisiones si no hay una coordinación entre el Gobierno Nacional y el local, y entonces cada quien aplica la teoría de ‘sálvense quien pueda’”.
Se mostró a favor de la reapertura gradual, bajo protocolos de seguridad pero sin jugar con la política ni meter sesgos ideológicos. “La gente tiene que volver a trabajar, pero también en una libertad llena de conciencia como evitar salir si no es necesario y si sale aplicar todos los protocolos de cuidado”.