Metro de Bogotá

Obras del Metro bajo el viaducto de la Caracas tienen en riesgo a ciudadanos

Obras del Metro bajo el viaducto de la Caracas tienen en riesgo a ciudadanos

¿Progreso o peligro? Usuarios del Metro alertan sobre el deterioro y la inseguridad en las zonas de obra de la 57.

Colprensa estación calle 57

Las obras del Metro de Bogotá, que ya superan el 74% de avance, están llenando de expectativa a la ciudad. Cada semana se ven más columnas, más maquinaria y más calles intervenidas. Los bogotanos ya cuentan los días para ver por fin rodar el sistema de transporte que promete mejorar tiempos de viaje y darle un aire nuevo a la movilidad capitalina.

Pero mientras avanza el proyecto más grande en décadas, también crece un problema que los ciudadanos llevan denunciando desde hace semanas: el riesgo e inseguridad en las zonas donde se ejecutan las obras, especialmente bajo el viaducto de la avenida Caracas.

“Qué atracadero tan horrible”: denuncias desde el terreno

El activista y usuario frecuente de transporte público Daniel Bernal encendió las alarmas con un video publicado en redes sociales. En él muestra lo que muchos ya venían comentando: zonas oscuras, locales deteriorados, pasos improvisados y un ambiente que, según denuncias, se presta para robos constantes.

Bernal contó que fue increpado por señalar el deterioro alrededor del viaducto, pero respondió con pruebas: grabó el trayecto entre la estación Calle 57 y la calle 60, un punto que ahora los usuarios deben recorrer obligatoriamente por el cierre temporal de la estación y el redireccionamiento que impuso TransMilenio. Su mensaje fue claro: por ese sector, los atracos están a la orden del día.

Otros ciudadanos reaccionaron diciendo que este problema no nació con el Metro. “Ese sector lleva igual hace años… mucho antes del metro”, comentaron. Para algunos, lo que está pasando es simplemente la continuación de un deterioro urbano que nadie atendió a tiempo. Para otros, la obra solo empeoró el panorama al aumentar pasos angostos, desvíos y zonas sin vigilancia.

La paciencia como apuesta… pero el miedo sigue ahí

En medio del debate, algunos usuarios piden no satanizar la construcción. “Al final esa obra le va a cambiar la cara a Bogotá”, dijeron en redes, recordando que las intervenciones incluirán andenes nuevos, iluminación y renovación del espacio público.

Y es cierto: cuando el Metro termine, ese corredor debería transformarse por completo. Sin embargo, ese es un “cuando” que no calma el miedo de quienes hoy caminan por ahí con el corazón acelerado, cuidando el celular y mirando sobre el hombro cada dos pasos.

¿Qué dicen las autoridades?

Desde la Alcaldía de Carlos Fernando Galán se ha reiterado que hay vigilancia constante en las zonas intervenidas y que la Secretaría de Seguridad trabaja con la Policía para evitar que estos sectores se conviertan en territorios fáciles para los delincuentes.

Pero la percepción ciudadana parece ir por otro lado. Los usuarios insisten en que la presencia policial es insuficiente, especialmente en horas pico y durante la noche. Para muchos, el mensaje es sencillo: si se sabe que el paso obligatorio está bajo el viaducto, si se sabe que hay obras, y si se sabe que la zona está degradada, entonces debería haber más pie de fuerza, no menos.

El Metro avanza… la seguridad debe avanzar también

Los cierres viales, los desvíos peatonales y las estaciones temporales son inevitables mientras se construye el Metro. Pero lo que sí puede evitarse —y debe evitarse— es que estas transformaciones se conviertan en trampas para los ciudadanos.

El llamado de los usuarios es claro:

  • Más policías en los trayectos improvisados.
  • Iluminación provisional donde haya pasos obligatorios.
  • Señalización clara para evitar que la gente termine caminando por zonas inseguras.
  • Trabajo conjunto entre contratistas, Distrito y Policía para monitorear puntos críticos.

La esperanza en rieles, la alerta en calles

El Metro será —cuando llegue— un símbolo de modernización. Pero hoy, bajo ese mismo viaducto que promete desarrollo, lo que se está viviendo es preocupación. Los ciudadanos no quieren elegir entre movilidad futura y seguridad presente.

Al final, lo que todos piden es simple: que la construcción del Metro no se convierta en excusa para abandonar la Caracas a los delincuentes, y que mientras se levantan columnas, también se levanten acciones contundentes para proteger a quienes siguen caminando por allí todos los días.