En entrevista con a Alerta Bogotá 104.4 FM, el rescatista Juan Pablo Gómez, integrante del equipo colombiano de búsqueda y rescate USAR COL-1, explicó cómo avanzan las operaciones que adelanta la misión colombiana en Venezuela tras el terremoto que dejó varias edificaciones colapsadas y que ya acumula más de 2.200 muertos.
El rescatista indicó que los equipos continúan concentrando sus esfuerzos en la localización de personas con vida, aunque reconoció que el paso de las horas reduce las probabilidades de hallar sobrevivientes.
Según explicó, la planeación de cada jornada comienza desde la noche anterior, cuando la coordinación del grupo define las zonas que serán intervenidas y distribuye las tareas entre los diferentes equipos. De hecho, relató que uno de los grupos inició su desplazamiento desde las 6:30 de la mañana, mientras otro se preparaba para salir poco después hacia un nuevo punto de evaluación.
Gómez señaló que cada salida mantiene el mismo objetivo: recorrer las estructuras afectadas con la expectativa de encontrar personas atrapadas entre los escombros.
Así es el protocolo antes de entrar a una estructura colapsada
Durante la entrevista con Alerta Bogotá 104.4 FM, Gómez explicó que el equipo colombiano trabaja bajo un protocolo técnico que busca reducir los riesgos para los rescatistas antes de ingresar a cualquier edificación colapsada. Señaló que el primer paso es una evaluación estructural realizada por dos ingenieros especializados, quienes determinan si las condiciones permiten desarrollar la operación.
Solo después de esa inspección comienza la fase de búsqueda. El rescatista explicó que el equipo combina varias herramientas para localizar posibles sobrevivientes.
"En el equipo Colombia 1 básicamente tenemos ayuda canina, componente tecnológico y búsqueda física que somos los rescatistas ubicados en una parte técnica de la estructura para hacer llamado y escucha. Alguien nos escucha, haga un ruido y pues de ahí empezamos a cerrar esas opciones, pasar de un área muy grande a un área mucho más pequeña y poder encontrar vida para hacer la aproximación, reducción y rescate de esta persona que pueda estar atrapada", afirmó.
El integrante de USAR COL-1 también relató que el recorrido por las zonas afectadas deja escenas que reflejan la magnitud de la emergencia. Comentó que, mientras avanzan entre los edificios colapsados, encuentran estructuras completamente destruidas y familias que continúan buscando a sus seres queridos. Añadió que el transcurso del tiempo hace cada vez más difícil encontrar personas con vida, aunque aseguró que el grupo mantiene las labores de búsqueda en cada uno de los sectores asignados.
El tiempo es el principal desafío durante las labores de rescate
Uno de los aspectos abordados durante la entrevista fue el tiempo que puede permanecer con vida una persona atrapada bajo los escombros. Gómez explicó que, de acuerdo con los criterios técnicos utilizados en este tipo de emergencias, cerca del 75 % al 80 % de las probabilidades de encontrar sobrevivientes se concentra durante las primeras 72 horas posteriores al desastre. Después de ese periodo, indicó, la posibilidad disminuye progresivamente.
Sin embargo, aclaró que la experiencia internacional ha demostrado que todavía pueden presentarse rescates varios días después del evento. Recordó casos registrados en otras emergencias, como Haití y Turquía, donde algunas personas fueron encontradas con vida después de más de diez días. Aunque reconoció que esas situaciones son poco frecuentes, sostuvo que los equipos continúan trabajando porque esa posibilidad existe.
También explicó que contar con agua, alimentos o un kit de emergencia puede contribuir a prolongar el tiempo de supervivencia de quienes permanecen atrapados, razón por la cual insistió en la importancia de estos elementos dentro de los planes de preparación para desastres.
Así se preparan emocionalmente los equipos de rescate
Gómez también habló sobre el componente emocional que implica participar en este tipo de operaciones. Manifestó que el temor siempre está presente cuando deben ingresar a estructuras con riesgo de colapso, pero aseguró que los integrantes de USAR COL-1 reciben preparación psicológica antes de enfrentar este tipo de misiones.
El rescatista explicó que la evaluación estructural brinda un respaldo técnico para determinar cuándo es posible ingresar y que, además, los programas de apoyo psicosocial desarrollados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres les entregan herramientas para manejar la presión durante las operaciones.
"Encontramos a alguien con vida, independientemente del cansancio, del no dormir, de cómo estemos. El calor es agobiante y uno con todo el equipo, pero finalmente encontrar a alguien es un bálsamo, es algo que le da a uno ese impulso de energía para poder decir: 'Aquí lo tenemos, vamos a lograrlo'. Entonces siempre buscamos poder hacer el rescate de la manera más oportuna y rápida", expresó.
Frente a las necesidades de la misión, el rescatista explicó que los equipos clasificados por Naciones Unidas llegan preparados para operar de forma autosuficiente y evitar afectar los recursos del país que enfrenta la emergencia. Indicó que, en el caso de USAR COL-1, cuentan con el personal, el equipamiento y los recursos necesarios para continuar desarrollando las labores de búsqueda y rescate.
Finalmente, al ser consultado sobre la magnitud del desastre en Venezuela, señaló que se trata de una emergencia compleja debido al colapso de edificaciones de hasta 16 pisos, aunque precisó que cada desastre presenta condiciones diferentes y requiere estrategias específicas para atender la operación.
* Este contenido fue escrito y producido por una inteligencia artificial bajo supervisión y curaduría de un periodista de Alerta.