La sequía comienza a pasar factura en Cundinamarca y Boyacá. La falta de lluvias y los efectos del fenómeno de El Niño tienen con el agua al cuello a varias comunidades, mientras las autoridades buscan evitar que el problema termine convirtiéndose en una emergencia de mayores proporciones.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) informó que el 33 % de su jurisdicción ya presenta algún grado de desabastecimiento de agua. Por eso, activó el Comité Hidrológico, encargado de analizar las medidas que deberán tomarse ante el riesgo de que las condiciones empeoren.
El panorama ya es delicado: Puerto Salgar y Viotá declararon calamidad pública, seis municipios permanecen en alerta roja y otros cinco tienen racionamientos estrictos o requieren carrotanques para atender a sus habitantes.
La preocupación también alcanza a municipios donde todavía se busca evitar una crisis mayor mediante medidas de ahorro y uso eficiente del recurso.

¿Qué municipios de Cundinamarca están afectados por la escasez de agua?
Los casos más críticos se presentan en Puerto Salgar y Viotá, localidades que decidieron declarar la calamidad pública debido a las dificultades para garantizar el abastecimiento.
En alerta roja están Villeta, Caparrapí, Tocaima y El Colegio, cuyos sistemas de servicios públicos no tienen actualmente la capacidad suficiente para atender toda la demanda.
También hay municipios en alerta naranja. Se trata de Facatativá, Apulo, Agua de Dios, Guaduas, Cachipay y Fúquene, en Cundinamarca, además de Buenavista, en Boyacá.
En estas poblaciones ya se presentan cortes parciales del servicio. La situación es seguida de cerca por las autoridades, que buscan evitar que las restricciones aumenten.
Algunos municipios ubicados en el occidente de la Sabana de Bogotá cuentan con aguas subterráneas como fuente de abastecimiento. Sin embargo, también están aplicando medidas para promover el ahorro y disminuir la presión sobre el recurso.
La emergencia se extiende a otras zonas. En la cuenca baja del río Bogotá, Anapoima, La Mesa, Anolaima y San Antonio del Tequendama permanecen en alerta amarilla.
A ellos se suman La Palma y Paime, en la región de Rionegro, y Arbeláez, Granada, Venecia, Cabrera, Pandi, Tibacuy y Silvania, en Sumapaz.
En Magdalena Centro, las dificultades para conseguir agua para consumo humano fueron reportadas en Bituima, San Juan de Río Seco, Pulí y Beltrán. En algunas veredas, las comunidades han tenido que recibir el líquido mediante carrotanques.
Por su parte, Chaguaní adoptó el racionamiento en el casco urbano como una medida preventiva para proteger el recurso hídrico y promover un consumo más responsable.
CAR activa medidas contra captaciones ilegales de agua
Con las fuentes hídricas bajo presión, la CAR anunció que aumentará los operativos para detectar y frenar actividades que puedan agravar el desabastecimiento.
La entidad pondrá especial atención a las captaciones ilegales y los riegos no autorizados, prácticas que pueden reducir todavía más la cantidad de agua disponible para las comunidades.
“El agua es para la gente”, señaló el director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, quien explicó que los equipos técnicos permanecen en territorio trabajando junto con los comités de gestión del riesgo.
La corporación también advirtió que habrá sanciones frente a quienes desvíen o utilicen el recurso de manera indebida.
El llamado no está dirigido únicamente a quienes manejan fuentes de abastecimiento. La CAR también pidió disciplina a los alcaldes, empresas de servicios públicos y ciudadanos para enfrentar la situación.
Más de 300 procesos sancionatorios por afectar el recurso hídrico
La preocupación por el uso ilegal del agua no es nueva. En lo corrido de 2026, la CAR ha iniciado más de 300 procesos sancionatorios relacionados con afectaciones al recurso.
Los casos incluyen captaciones sin concesión, alteración de cauces, vertimientos ilegales, ocupación y desviación de cauces, ocupación de rondas hídricas y exploración de pozos profundos sin permisos.
También se han presentado actuaciones por incumplimientos de los Planes de Saneamiento y Manejo de Vertimientos (PSMV).
Con el panorama climático actual, la autoridad ambiental anunció que reforzará las labores de vigilancia y control para evitar que estas prácticas aumenten la presión sobre las fuentes que abastecen a las comunidades.
¿Cómo ahorrar agua en casa durante la sequía?
Mientras las autoridades trabajan para mantener el abastecimiento, el cuidado del líquido también depende de las acciones que se hagan en cada vivienda.
En medio de los racionamientos y las alertas, desperdiciar agua puede agravar una situación que ya afecta a miles de personas. Por eso, desde los hogares se pueden aplicar medidas sencillas:
- Cerrar la llave mientras se cepillan los dientes o se enjabonan las manos.
- Tomar duchas más cortas para reducir el consumo diario.
- Revisar llaves, sanitarios y tuberías para detectar fugas.
- Reutilizar agua de algunas actividades domésticas cuando sea posible.
- Evitar lavar carros o fachadas con manguera, pues se puede gastar una gran cantidad de líquido.
- Usar únicamente el agua necesaria para las labores de limpieza y otras actividades del hogar.
El mensaje de las autoridades es que cada gota cuenta, especialmente en las zonas donde los sistemas de abastecimiento ya están trabajando al límite.

Sequía por fenómeno de El Niño podría extenderse hasta 2027
La situación podría convertirse en un desafío de largo aliento. De acuerdo con los pronósticos más recientes citados por la CAR, los efectos del fenómeno de El Niño podrían generar condiciones de “supersequía” hasta agosto de 2027.
Ante este escenario, la corporación anunció que mantendrá las medidas de seguimiento, control y vigilancia para proteger las fuentes hídricas.
La prioridad será evitar que actividades ilegales o un uso irresponsable del agua terminen empeorando el panorama, especialmente en los lugares donde las familias ya enfrentan cortes, racionamientos o dependen de carrotanques.
Por ahora, las autoridades mantienen el monitoreo sobre los municipios afectados y preparan nuevas medidas de acuerdo con el comportamiento de las condiciones climáticas.
La alerta está encendida: mientras no llegue suficiente lluvia para recuperar las fuentes de abastecimiento, el ahorro y el uso responsable del agua serán claves para evitar que la escasez siga golpeando a más comunidades de Cundinamarca y Boyacá.