Una bodega ubicada en la vereda Jazmín, en el municipio de Sibaté, terminó en la mira de las autoridades ambientales luego de que se detectaran múltiples irregularidades relacionadas con el manejo de residuos y vertimientos directamente sobre el suelo.
La medida fue impuesta por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, que ordenó la suspensión inmediata de las actividades que se realizaban en el predio.
La decisión se tomó después de una visita técnica adelantada por funcionarios de la dirección regional Soacha de la CAR, quienes encontraron una acumulación descontrolada de desechos y materiales almacenados sin las condiciones mínimas exigidas por la normatividad ambiental.
Según explicó la entidad, en el lugar se realizaban actividades de almacenamiento, tratamiento y aprovechamiento de residuos sin contar con los permisos ambientales requeridos. Además, se evidenció que varios de los elementos permanecían expuestos a la lluvia y al aire libre, sin cerramiento y sin ningún tipo de manejo adecuado.
Entre los residuos encontrados había aparatos eléctricos y electrónicos, plásticos, madera, lonas, tejas, tuberías PVC, cartón, papel, colchones, canecas metálicas, chatarra y escombros provenientes de construcción y demolición.

¿Por qué suspendieron la bodega en Sibaté?
Durante la inspección, los profesionales de la autoridad ambiental identificaron otro problema que encendió las alarmas: vertimientos directos de aguas residuales al suelo, provenientes del lavado de material plástico que se desarrollaba dentro del predio.
De acuerdo con César Augusto Rico Mayorga, director regional Soacha de la CAR, estas aguas estaban siendo descargadas sin ningún tratamiento previo, lo que podría generar afectaciones tanto al suelo como a las fuentes hídricas cercanas.
El funcionario también señaló que en distintas zonas del terreno había encharcamientos y acumulación de lixiviados, especialmente donde estaban almacenados varios colchones. Estas sustancias son altamente contaminantes y pueden afectar gravemente el entorno si no reciben un tratamiento adecuado.
Otro aspecto que llamó la atención de los técnicos fue la falta de claridad sobre el manejo de las aguas residuales domésticas generadas por la actividad económica del lugar. Según indicó la CAR, las personas que se encontraban en el sitio afirmaron desconocer el destino final de dichas aguas.
La situación llevó a la entidad a imponer la medida preventiva mientras se adelantan las investigaciones correspondientes.
¿Qué dice la norma sobre residuos de construcción y electrónicos?
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca recordó que los residuos de construcción y demolición únicamente pueden ser llevados a sitios autorizados, tal como lo establece la Resolución 1257 de 2021 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
Cuando estos materiales son abandonados o acumulados en lugares no autorizados, pueden convertirse en una infracción ambiental debido a los daños que generan sobre el agua, el suelo y la salud pública.
En el caso de los residuos electrónicos, las autoridades reiteraron que este tipo de elementos requiere un tratamiento especial debido a los componentes contaminantes que contienen, como metales pesados y sustancias químicas peligrosas.
La CAR también hizo un llamado a las empresas y personas dedicadas al reciclaje y aprovechamiento de residuos para que tramiten las licencias ambientales necesarias y adopten medidas seguras para el almacenamiento y disposición de materiales.
“Como autoridad ambiental se recomienda brindar un manejo seguro y ambientalmente adecuado de los residuos o desechos acopiados para realizar las etapas de manejo, de acuerdo con la normatividad vigente”, puntualizó el director regional César Augusto Rico Mayorga.
El caso ahora quedará bajo seguimiento de la autoridad ambiental, que verificará el cumplimiento de las medidas exigidas y determinará si existen sanciones adicionales por las afectaciones encontradas en el predio.