La cosa está color de hormiga en el norte de Bogotá. En Usaquén, lo que iba a ser una mejora vial terminó convertido en un problema diario para los vecinos. La Unidad de Mantenimiento Vial (UMV) metió maquinaria para arreglar unas calles, pero —según denuncias de la comunidad— el alcantarillado quedó patas arriba y ahora el agua corre como río por donde no debe.
Los barrios Horizontes y El Mirador están con el agua al cuello. Literal. En puntos como la Diagonal 183A con Carrera 3, el desbordamiento se volvió rutina: baja el agua por la superficie, se lleva el fresado nuevo y termina metida en las casas.
El agua se les metió al rancho
Vecinos dicen que el problema empezó después de la intervención vial en El Mirador . La obra, en vez de ordenar, averió el sistema de alcantarillado, y desde entonces el drenaje no da abasto. Resultado: charcos permanentes, corrientes de agua sobre la vía y afectaciones directas a viviendas.
La concejal Heidy Sánchez alertó sobre la situación y fue clara en el llamado:
“Nuevamente los vecinos del barrio Horizontes y su Junta de Acción Comunal reportan inconvenientes ligados a la intervención que realizó la UMV. El alcantarillado se averió y el agua, además de dañar el fresado, sigue afectando las viviendas del sector”.
Los residentes aseguran que la escena es de todos los días. Llueve o no, el agua aparece, corre por la calle y deja el pavimento recién puesto como si nunca hubiera pasado una obra.
La obra quedó perdida y el daño avanza
Lo que más molesta a la comunidad es que la intervención inicial quedó perdida. El asfalto nuevo está siendo socavado por el agua, y cada día que pasa el daño es mayor. Temen que, con el tiempo, la vía vuelva a deteriorarse por completo y las filtraciones empeoren dentro de las casas.
La Junta de Acción Comunal de Horizontes insiste en que no se trate esto con “pañitos de agua tibia”. Piden una solución técnica y permanente, no más visitas rápidas ni arreglos temporales que no atacan el origen del problema.

Llamado urgente al Acueducto y a la Alcaldía Local
La concejal Sánchez reiteró el llamado a tres entidades clave: UMV, Acueducto de Bogotá y Alcaldía Local de Usaquén.
“Reiteramos nuestra petición para que atiendan la situación y brinden una solución pronta y permanente”, señaló.
Desde la comunidad denuncian que, aunque han hecho reportes, el agua sigue derramándose y el riesgo aumenta, especialmente para familias ubicadas en puntos bajos de la vía.
Cuando la obra no coordina con las redes
Este caso vuelve a poner sobre la mesa un problema conocido en la ciudad: obras viales sin coordinación plena con redes de servicios públicos. Se arregla el pavimento, pero se descuida el drenaje; se tapa por un lado y se desborda por otro.
Para los vecinos, el mensaje es claro: no sirve arreglar la calle si no arreglan el agua. Y mientras tanto, el daño lo paga la gente de a pie, con casas afectadas y calles convertidas en ríos.
¿Y ahora qué?
Los habitantes de Horizontes y El Mirador esperan una intervención inmediata que corrija el alcantarillado, reponga la vía y evite nuevas afectaciones. No quieren más promesas: quieren botas, máquinas y solución.
Por ahora, la “cascada” en Usaquén sigue sonando. Y la pregunta queda en el aire: ¿otra obra que se entrega sin planear las redes o una que sí va a quedar bien de una vez por todas? Mientras tanto, los vecinos siguen secando casas y esperando que alguien cierre la llave.