En Bogotá ya no sorprende casi nada… hasta que sorprende. Y esta vez el protagonista fue un joven que decidió convertir un articulado de TransMilenio en su cuarto personal. Sí, así como lo lee: sacó almohada, cobija y armó cama en plena parte superior del bus, como si estuviera en un “hotel cápsula” versión transporte público.
El video, que no tardó nada en viralizarse, muestra al muchacho acostado plácidamente sobre el techo del articulado, mientras otro usuario lo graba muerto de la risa. El mensaje con el que acompañaron la escena decía algo así como: “cuando tocó madrugar para el trabajo”. Y claro, la gente en redes explotó.
Entre risas, críticas y uno que otro insulto: las reacciones
Las opiniones no se hicieron esperar. Varios usuarios lo tomaron como un chiste más de la vida bogotana, de esos que terminan convertidos en meme.
Otros, por el contrario, se indignaron recordando que en el sistema ya toca aguantar de todo: gente viendo TikTok a todo volumen a las cinco de la mañana, discusiones, vendedores, predicadores y hasta conciertos improvisados.
Pero una cosa es lidiar con el ruido y otra muy distinta es ver a alguien arriesgando la vida en un sistema masivo que moviliza a más de cuatro millones de personas al día. Ahí ya muchos comentaron que la gracia dejó de ser chistosa para convertirse en un acto irresponsable.
TransMilenio no vio el video como meme, sino como infracción
Aunque la escena parezca sacada de un sketch de televisión, para TransMilenio esto no es un juego. Subirse al techo de un articulado es considerado una maniobra peligrosa, y según el Código Nacional de Tránsito, este tipo de comportamientos no solo representan riesgo mortal, sino que están sujetos a multas de alto costo.
Ese tipo de infracciones entra dentro de las consideradas de nivel tipo D, que suelen superar el millón de pesos. En pocas palabras: al joven la gracia pudo costarle el sueldo del mes… o la vida.
¿Y el joven? Bien, gracias. ¿El sistema? No tanto
Mientras el protagonista del video seguía durmiendo plácidamente sobre el bus —o fingiendo, eso nunca queda claro—, millones de bogotanos se preguntaban cómo llegó hasta allá arriba sin que nadie se diera cuenta. Las imágenes dejan más preguntas que respuestas, pero lo cierto es que el riesgo fue real.
El techo de los articulados no está diseñado para soportar personas, menos en movimiento. Entre vibraciones, cables y frenadas, cualquier mal paso puede terminar en accidente grave. Por eso, aunque la escena haya dado risa, para las autoridades es un llamado de atención a la cultura ciudadana que, por ratos, parece quedar dormida también.
La anécdota queda… pero la advertencia también
Al final, el video ya hace parte del catálogo de rarezas que pasan en el sistema de transporte más grande del país. Pero la advertencia es clara: nada de subirse, treparse o “camuflarse” en zonas prohibidas del TransMilenio.
Bogotá tiene espacio para memes, sí. Pero no para poner en riesgo la vida en nombre de ellos. Y menos cuando el viaje apenas está empezando.