Lo que alguna vez fue el corazón productivo de Bogotá está a punto de convertirse en el epicentro de una transformación urbana sin precedentes. La Zona Industrial, ubicada entre Teusaquillo y Puente Aranda, dejará atrás su pasado de fábricas y bodegas para dar paso a un proyecto que promete cambiar la cara de la ciudad.
Le puede interesar: Calle 13 en obra: Movilidad marca el camino para que ciclistas den pedal
De fábricas a espacios verdes y viviendas
En los años cincuenta, esta zona fue el motor económico de Bogotá. Sin embargo, con el tiempo, la industria se desplazó a otros lugares y el área quedó con un enorme potencial por aprovechar. Hoy, la apuesta del Distrito es clara: revitalizar 541 hectáreas —cinco veces el tamaño del parque Simón Bolívar— para convertirlas en un espacio moderno, sostenible y conectado.
El proyecto contempla la construcción de 35.000 viviendas, la creación de 545.000 metros cuadrados de espacio público, 8,4 kilómetros de corredores comerciales y la siembra de más de 16.000 árboles. Todo esto acompañado de troncales de TransMilenio, ciclorrutas seguras y andenes amplios que integrarán la zona con el centro y la región.
Inspiración internacional y visión de futuro
El alcalde Carlos Fernando Galán comparó esta transformación con proyectos emblemáticos como Puerto Madero en Buenos Aires, Perpetuo Socorro en Medellín y Poble Nou en Barcelona. “Queremos que Bogotá avance hacia una ciudad que recupera espacios para convertirlos en proyectos verdes, sostenibles e inspiradores”, afirmó Galán.
Le puede interesar: IDU montó galería urbana: Bogotá ahora parece un museo al aire libre
Un nuevo corazón para Bogotá
La iniciativa, liderada por RenoBo, busca devolverle vida a un sector que por décadas fue símbolo de progreso. Ahora, será el corazón de la revitalización urbana, con áreas para la vivienda, el comercio y el encuentro ciudadano. Este proyecto marca un hito en la historia de la capital y señala el camino hacia una Bogotá más moderna, inclusiva y conectada.
La transformación ya comenzó y promete cambiar la manera en que los bogotanos viven y se relacionan con su ciudad. La Zona Industrial, que alguna vez fue el centro de la producción, se convertirá en el centro de la innovación urbana.