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A UAESP le tocó puerta a puerta: Ponen imanes para controlar la sacada de la basura

A UAESP le tocó puerta a puerta Ponen imanes para controlar la sacada de la basura

¿Cansado del mugre en la esquina? UAESP lanza ofensiva puerta a puerta para organizar la recolección.

Cortesía de UAESP/ Colprensa Brigadas enseñan a separar residuos

En La Castellana, el Distrito decidió dejar el discurso y pasar a la acción. Equipos de la UAESP y la Secretaría de Cultura hicieron un recorrido puerta a puerta para aclarar, sin rodeos, horarios de recolección, separación de residuos y normas básicas de disposición. La tarea arrancó con una cifra que pone los pies sobre la tierra: en 2025 se atendieron más de 470.000 regueros en Bogotá, es decir, puntos donde la basura quedó mal dispuesta, rota o fuera de tiempo. La conclusión operativa fue simple: muchos vecinos y comercios siguen sacando las bolsas cuando no es, y el resultado se ve en andenes, rejillas y esquinas.

Como parte de la jornada pedagógica, brigadas del Distrito dejaron imanes y stickers con los días y horas del servicio para que nadie diga que “no sabía”. En La Castellana, el camión pasa lunes, miércoles y viernes después de las 6:00 p. m.; si las bolsas salen antes, se multiplican los regueros, porque entre animales, lluvia y manipulación indebida, el residuo termina en la calle. El mensaje central fue de cultura ciudadana: recordar que sacar la basura fuera de hora afecta a todo el barrio y recarga a los equipos de aseo con tareas que se pueden evitar.

Imanes en la puerta, horarios en la nevera: así es la mecánica del control

La mecánica del operativo fue sencilla y directa. Primero, tocar la puerta, confirmar si la vivienda o el local conocía su frecuencia de recolección y reforzar la separación en la fuente (orgánicos, reciclables y no aprovechables). Segundo, resolver dudas frecuentes: qué hacer con residuos voluminosos, cómo coordinar su retiro, qué elementos no deben ir a la bolsa común (pilas, aceites, electrónicos) y cómo contactar a los operadores de aseo del sector. Tercero, entregar el material de recordación: un imán o sticker con los días exactos y la hora mínima de presentación, pegado al ingreso o en un lugar visible, para que el dato no se pierda entre chats.

En el barrio, parte de la resistencia venía de la típica explicación: “aquí siempre lo hemos hecho así”. La respuesta institucional fue volver a lo básico: la bolsa sale el día que es y a la hora que es. Cambiar el hábito evita que los recicladores tengan que romper residuos buscando materiales, que los perros desarmen las bolsas y que la lluvia arrastre restos a la alcantarilla. Cada esquina limpia reduce costos de barrido, mejora la salubridad y cuida el espacio público.

La Castellana: así son los horarios y las buenas prácticas

Para La Castellana, la regla quedó clarita: lunes, miércoles y viernes a partir de las 6:00 p. m.. A eso se suma una recomendación práctica: no presentar residuos en horas de sol fuerte (para evitar olores) ni cuando esté lloviendo (para que la bolsa no se rompa). Si el predio genera alto volumen —por ejemplo, restaurantes o tiendas—, la sugerencia es reforzar el amarre, usar bolsas resistentes y coordinar, cuando aplique, la gestión con el operador. Para cartón y reciclables, se insistió en sacarlos limpios y secos, plegados o atados, para que no se contaminen y mantengan valor de aprovechamiento.

El Distrito recordó que la separación en la fuente no es un formalismo: ayuda a que los materiales lleguen a recicladores de oficio y a estaciones de clasificación, en vez de terminar en el relleno sanitario. También se insistió en un punto clave: no mezclar residuos cortopunzantes ni aceites con la bolsa común. Los aceites usados deben almacenarse en botellas plásticas bien cerradas y entregarse en puntos de recolección; las pilas y electrónicos van a contenedores o jornadas especializadas.

Del regaño al compromiso: lo que viene después del puerta a puerta

Tras la pedagogía, llegan dos caminos: mejora de hábitos o comparendo ambiental. La UAESP explicó que la idea no es sancionar por sancionar, sino cambiar rutinas. Si un predio persiste en sacar residuos fuera de hora o en invadir el andén con basura, la autoridad puede aplicar medidas según el Código de Policía y las normas de aseo urbano. La misma lógica aplica para locales que exceden su presentación sin coordinar retiros especiales o dejan residuos comerciales fuera de los contenedores.

En los próximos días, la estrategia seguirá en otros barrios con problemas de presentación fuera de horario. La meta es doble: ordenar la sacada de basura y levantar información para ajustar rutas donde el flujo real no coincide con la frecuencia. Mientras tanto, el Distrito dejó tres tareas sencillas para que la cuadra esté al día:

  • Pegar el imán con los horarios en un lugar visible (puerta o nevera).
  • Sacar la bolsa solo en el minuto exacto: después de las 6:00 p. m. en La Castellana (lunes, miércoles y viernes).
  • Separar bien: reciclables limpios y secos; orgánicos en bolsa cerrada; peligrosos en rutas especiales.

La cultura empieza en la puerta de la casa

El operativo dejó una idea que vale para cualquier barrio: la cultura ciudadana no se terceriza. Poner la bolsa en la hora señalada, amarrarla bien, no bloquear andenes con residuos y respetar a los equipos de aseo son pequeñas acciones que se notan en la calle. Con imanes en la puerta y horarios en la mano, el Distrito espera que la esquina deje de ser un punto crítico y que el camión encuentre las bolsas a tiempo, completas y bien separadas. Así, La Castellana —y el resto de la ciudad— pueden pasar del regaño al compromiso, una cuadra a la vez.