Racionamiento de agua en Bogotá

¿Bogotá usará aguas subterráneas? El Acueducto aclara el plan para evitar otro racionamiento

¿Bogotá usará aguas subterráneas El Acueducto aclara el plan para evitar otro racionamiento

¡Guerra al fantasma del racionamiento! El Acueducto diseña megaplan hasta el año 2100 para que Bogotá no se quede sin agua.

Colprensa ¿Bogotá usará aguas subterráneas El Acueducto aclara el plan para evitar otro racionamiento

¡Sírvase otro tinto y ponga atención, porque este tema nos toca a todos los bogotanos en la casa, el bolsillo y hasta en la ducha! La gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, Natasha Avendaño, salió a explicar cómo se está preparando la ciudad para que no vuelva a vivir una crisis como la del racionamiento entre 2024 y 2025.

La funcionaria dejó claro que aquí no se trata de correr a última hora, sino de planear a largo plazo. De hecho, la estrategia apunta al año 2100, con un paquete de medidas que buscan asegurar el agua incluso en escenarios de sequía.

Esta estrategia nació durante la crisis… para prepararnos hacia adelante y tener cómo reaccionar si vuelve una sequía”, explicó Avendaño.

¿Se viene Chingaza 2? El modelo que definirá el futuro del agua

Uno de los puntos clave del plan es entender qué va a pasar con el agua en los próximos años, y eso no es a ojo ni por intuición. El Acueducto está trabajando en un modelo técnico que analiza distintos escenarios de cambio climático.

Estamos a un mes de recibir el modelo completo… que nos dirá cuáles deben ser las próximas inversiones”, señaló la gerente.

Ese estudio será el que defina si Bogotá necesita meterle plata a proyectos grandes como reforzar Chingaza, fortalecer Tibitoc o incluso pensar en un ‘Chingaza 2’.

En palabras sencillas: ahí se decidirá de dónde saldrá el agua para el futuro.

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Racionamiento de aguaCrédito: Colprensa

Aguas subterráneas: la gran pregunta que todos se hacen

Aquí viene el dato que siempre genera debate en la mesa del desayuno: ¿por qué Bogotá no usa agua subterránea?

La gerente fue clara y sin rodeos: hoy el Acueducto no usa este tipo de agua para abastecer la ciudad.

El Acueducto de Bogotá no utiliza aguas subterráneas para el abastecimiento”, afirmó.

Eso sí, ojo, porque la puerta no está cerrada del todo. Actualmente están haciendo estudios técnicos para determinar si en el futuro se podría usar ese recurso como complemento.

Estamos buscando tener un estudio que nos diga si deberíamos o no utilizar esa agua”, agregó.

Es decir, por ahora no, pero lo están analizando con lupa.

Reusar agua: la PTAR Salitre entra al juego

Otro de los pilares del plan apunta a algo que ya se usa en otras ciudades del mundo: reutilizar el agua.

En este caso, Bogotá quiere aprovechar el agua tratada de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Salitre, que sale con condiciones aptas para ciertos usos.

Tenemos agua de muy buena calidad que podría usarse en actividades no potables”, explicó Avendaño.

¿Para qué serviría? Para cosas como la construcción, el riego de zonas verdes o actividades industriales, evitando gastar agua potable en tareas que no lo requieren.

El proyecto ya tiene modelos y pilotos listos, pero falta el visto bueno de las autoridades ambientales para arrancar.

Guerra contra el robo de agua: 6 millones de metros cúbicos recuperados

Y aquí viene otro frente clave: la lucha contra el desperdicio y el robo de agua.

La gerente reveló que en los últimos dos años se han intensificado los operativos contra conexiones ilegales y fallas en la facturación.

El resultado no es menor: cerca de 6 millones de metros cúbicos de agua recuperados en un solo año.

El año pasado recuperamos más o menos 6 millones de metros cúbicos que estaban siendo subfacturados o extraídos ilegalmente”, aseguró.

Ese volumen de agua, que antes se perdía entre tubos piratas y errores, ahora vuelve al sistema.

Bogotá se prepara para el futuro hídrico

Con todos estos frentes —modelación, estudios, reutilización y control de pérdidas— la ciudad busca no repetir escenarios de escasez.

El mensaje desde el Acueducto es que la estrategia no es improvisada, sino pensada a largo plazo.

La ciudad no solo gestiona crisis, sino que se prepara para el futuro”, concluyó Avendaño.

Por ahora Bogotá no está sacando agua del subsuelo, pero sí está moviendo todas las piezas para no volver a sufrir por el líquido.

Porque si algo quedó claro después del racionamiento, es que el agua no se puede dar por sentada… y mucho menos en una ciudad que sigue creciendo.