Cundinamarca está llevando la energía solar a la operación de acueductos rurales para reducir uno de los costos que más presiona la prestación del servicio: la energía necesaria para bombear el agua desde las zonas bajas hasta las viviendas. Una de las apuestas está en Jerusalén, donde la Gobernación y Empresas Públicas de Cundinamarca (EPC) impulsaron un sistema fotovoltaico destinado a disminuir el consumo de fuentes convencionales en la operación del acueducto regional. La estrategia también beneficia a Guataquí y Nariño a través de la empresa regional Jenaguas.
El gobernador Jorge Emilio Rey explicó que la inversión destinada al sistema solar para los acueductos rurales alcanza los $950 millones y busca resolver una dificultad particular del territorio: algunas bocatomas están ubicadas por debajo de las viviendas que reciben el servicio, lo que hace necesario bombear permanentemente el agua. Con los paneles solares, el departamento pretende disminuir los gastos energéticos que genera esta operación y evitar que una mayor proporción de esos costos termine impactando a los usuarios.
Paneles solares ayudarán a bombear el agua en Jerusalén
La geografía hace que llevar agua potable hasta determinados sectores rurales no dependa solamente de captar y tratar el líquido. Cuando las viviendas están ubicadas a una altura superior a la de las fuentes de abastecimiento, el sistema requiere equipos de bombeo que consumen energía constantemente. Precisamente allí es donde entra la nueva infraestructura fotovoltaica implementada por el departamento.
“En algunos acueductos veredales las bocatomas están ubicadas por debajo de las viviendas que abastecen, por lo que llevar el agua hasta las comunidades exige bombearla permanentemente”, explicó Rey al presentar el proyecto. El mandatario señaló que el objetivo es aprovechar las condiciones de radiación solar de Jerusalén para producir parte de la energía necesaria para mantener esa infraestructura en funcionamiento.
Según el gobernador, el sistema podrá cubrir cerca del 60 % de la demanda energética del acueducto, lo que representaría un alivio para sus costos de funcionamiento. La Gobernación ha señalado previamente que la utilización de paneles solares en el acueducto regional busca reducir el consumo de energía convencional y mejorar la sostenibilidad financiera de la empresa prestadora del servicio.
La transición también tiene un componente ambiental. Al incorporar una fuente renovable, la infraestructura reduce su dependencia de fuentes energéticas convencionales y busca disminuir la huella asociada a la operación del sistema. EPC presentó la iniciativa como la primera comunidad energética sostenible para la empresa regional de acueducto Jenaguas, que presta sus servicios en Jerusalén, Guataquí y Nariño.
Menores costos para operar el acueducto de Cundinamarca
El componente económico es otro de los puntos centrales. “Con este sistema podremos cubrir cerca del 60 % de la demanda energética del acueducto, disminuir sus costos de funcionamiento”, aseguró Rey. Una operación menos costosa permite liberar recursos que pueden destinarse al mantenimiento y funcionamiento del sistema, especialmente en zonas rurales donde los ingresos tarifarios son limitados.
La Gobernación ya había explicado que la inversión de $950 millones hacía parte de una estrategia para instalar sistemas solares asociados a acueductos rurales de Jerusalén y Guataquí. Las proyecciones oficiales divulgadas previamente planteaban reducciones en los costos operativos de los sistemas intervenidos, precisamente por el menor gasto destinado al consumo energético requerido para movilizar el agua.
El proyecto adquiere relevancia porque combina dos servicios esenciales: agua y energía. La generación solar no reemplaza las redes, tuberías, bocatomas ni demás componentes que permiten prestar el servicio de acueducto, pero sí proporciona una alternativa para alimentar parte de los equipos necesarios para trasladar el agua hasta las comunidades ubicadas en cotas superiores.
La intención del departamento es que este tipo de soluciones también pueda convertirse en una referencia para otros sistemas rurales que enfrentan condiciones similares. En esos casos, el gasto energético para bombear permanentemente el agua puede representar una parte significativa de los costos de operación y dificultar la sostenibilidad financiera de los pequeños prestadores.
Jerusalén también tendrá otro proyecto con 70 paneles solares
Además del sistema vinculado al acueducto, Jerusalén tendrá un segundo proyecto solar que debe diferenciarse de esta intervención. La Gobernación anunció una inversión de $637,8 millones para construir en la vereda Andorra un parque compuesto por 70 paneles solares, con una capacidad cercana a 40 kWp. Sin embargo, esa energía estará destinada a compensar parte del consumo de la sede administrativa de la Gobernación en Bogotá mediante un esquema de autogeneración remota.
Por esa razón, los $637,8 millones y los 70 paneles no deben sumarse a los $950 millones como si hicieran parte del mismo sistema del acueducto. El parque de Andorra tendrá una finalidad diferente: la electricidad producida será inyectada a la red y contabilizada para compensar el consumo institucional de la Gobernación en Bogotá. De los $637,8 millones, $402,9 millones serán aportados por la Secretaría de Energías y Minería Sostenible y $234,8 millones por EPC.
En el caso del acueducto, el impacto esperado será directamente operativo. Menor dependencia de fuentes tradicionales significa reducir el gasto asociado al bombeo y hacer más sostenible el suministro para las comunidades rurales beneficiadas. “Reemplazamos el uso de combustibles por energía solar para alimentar las plantas de bombeo de algunos acueductos”, destacó Jorge Rey al explicar el alcance de la estrategia.
Jerusalén queda así como uno de los puntos de Cundinamarca donde la energía solar comienza a integrarse a los servicios públicos. Por un lado, los $950 millones destinados a sistemas fotovoltaicos asociados a acueductos buscan disminuir los costos de bombeo del agua; por otro, el futuro parque de 70 paneles tendrá como propósito compensar consumo eléctrico institucional. Son proyectos distintos, pero ambos aprovechan las condiciones solares del municipio para reducir la dependencia de fuentes convencionales de energía.