Los niveles de los embalses que abastecen de agua potable a Bogotá registraron cambios entre el 25 de marzo y el 25 de abril de 2026, de acuerdo con los reportes de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca. Los datos evidencian variaciones en los sistemas Norte, Sur y Chingaza, que son los principales encargados del suministro para la capital.
Variaciones en los embalses que abastecen a Bogotá a finales de abril
Para el 25 de marzo de 2026, el total del Agregado Norte se ubicaba en 57,13 %, mientras que un mes después, el 25 de abril, se reportó en 56,36 %, lo que representa una disminución tenue de 0,77 puntos porcentuales.
En este sistema, el embalse de Neusa pasó de 80,43 % a 82,08 %, mientras el Sisga descendió de 56,59 % a 53,12 % y Tominé bajó de 53,75 % a 52,97 %.
En el caso del Agregado Sur, el comportamiento muestra un aumento. El 25 de marzo se encontraba en 62,35 %, y para el 25 de abril subió a 90,61 %. En este sistema, Chisacá pasó de 64,60 % a 93,48 %, mientras Regadera aumentó de 57,66 % a 84,56 %.
Por su parte, el Sistema Chingaza registró una reducción en su nivel total. El 25 de marzo se ubicaba en 45,41 % y para el 25 de abril descendió a 42,33 %, lo que representa una variación de 3,08 puntos porcentuales. Dentro de este sistema, el embalse de Chuza pasó de 30,84 % a 27,13 %, mientras San Rafael se mantuvo en niveles cercanos al 94 %, con una leve variación de 95,35 % a 94,42 %.
Otros embalses, como El Hato, presentaron un incremento al pasar de 65,90 % el 25 de marzo a 66,82 % el 25 de abril.
Comparación de niveles evidencia comportamientos distintos entre sistemas
El análisis de los datos muestra que no todos los sistemas presentan la misma tendencia. Mientras el Agregado Norte y el Sistema Chingaza registran descensos en su nivel total, el Agregado Sur evidencia un incremento durante el último mes.
Estas diferencias se reflejan también en los embalses individuales. Algunos registran aumentos en su nivel de almacenamiento, mientras otros presentan descensos o estabilidad. Las variaciones responden al comportamiento de los aportes hídricos y a la dinámica del consumo dentro del sistema integrado que abastece a la ciudad.
El Sistema Chingaza, que tiene un peso dentro del abastecimiento de Bogotá, mantiene niveles por debajo de los registrados en el Agregado Sur, lo que mantiene la atención sobre su comportamiento en los reportes periódicos.
El seguimiento a los niveles de los embalses se mantiene como una referencia para la gestión del recurso hídrico en Bogotá. Durante buena parte de 2025, la ciudad enfrentó una sequía que llevó a la implementación de un esquema de racionamiento de agua.
Esa medida se adoptó ante la disminución en los niveles de almacenamiento en los sistemas que abastecen a la capital. Posteriormente, las lluvias registradas en enero y parte de febrero de 2026 incidieron en el comportamiento de los embalses, lo que permitió cambios en los niveles reportados en los meses siguientes.
El monitoreo continuo permite identificar variaciones en los sistemas y evaluar el estado del abastecimiento. Los reportes de la autoridad ambiental consolidan la información del volumen almacenado frente a la capacidad total, lo que permite hacer seguimiento a la evolución de los embalses que surten de agua a Bogotá.