Los embalses que abastecen de agua potable a Bogotá y municipios vecinos registraron variaciones en sus niveles de almacenamiento durante los últimos días, de acuerdo con los reportes entregados por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) correspondientes al 24 de abril y al 24 de mayo de 2026.
El informe más reciente muestra aumentos en varios sistemas estratégicos, especialmente en el agregado sur y en el sistema Chingaza, que continúa siendo uno de los principales puntos de referencia para el abastecimiento de la capital del país.
Según el reporte del 24 de mayo, el Sistema Chingaza alcanzó un nivel de 49,90 %, mientras que un mes antes, el 24 de abril, se encontraba en 42,34 %. Esto representa un incremento de 7,56 puntos porcentuales.
Dentro de este sistema, el embalse de Chuza pasó de 27,10 % a 40,14 %, siendo uno de los aumentos más notorios del último mes.
Por el contrario, San Rafael registró una reducción moderada, al pasar de 94,58 % a 83,35 %.
El agregado norte también mostró un aumento leve. El 24 de abril reportaba un nivel de 56,32 % y para el 24 de mayo llegó a 57,19 %. Allí se evidenció un incremento en Sisga, que pasó de 53,07 % a 57,56 %, mientras Neusa subió de 81,73 % a 82,52 %. Tominé permaneció estable con registros cercanos al 53 %.
En el agregado sur también se presentó un aumento. El sistema pasó de 90,47 % en abril a 93,17 % en mayo. Entre los embalses que hacen parte de esta zona se encuentra Chisacá, que aunque disminuyó de 92,69 % a 88,44 %, continúa por encima del 80 %. Regadera también registró incremento y alcanzó 103,08 % en el más reciente informe.
El reporte de la CAR indica además que el embalse El Hato pasó de 66,33 % a 73,19 % entre abril y mayo, consolidando una recuperación en comparación con los niveles registrados meses atrás.
Por qué Chingaza sigue siendo clave para el abastecimiento de agua de Bogotá
La información entregada por la autoridad ambiental muestra que varios sistemas presentan tendencia ascendente, especialmente en el norte y en Chingaza. Sin embargo, algunos embalses continúan con comportamientos variables dependiendo de las lluvias y del consumo de agua en Bogotá y municipios cercanos.
El sistema Chingaza continúa siendo uno de los principales focos de seguimiento por parte de las autoridades debido a su importancia en el suministro de agua potable para Bogotá, por capacidad y contribución directa a los hogares capitalinos.
Durante buena parte de 2025, la capital del país enfrentó una sequía que redujo considerablemente los niveles de almacenamiento en los embalses. Esa situación llevó a la implementación de medidas de racionamiento de agua en diferentes localidades de Bogotá y municipios aledaños.
Las restricciones se aplicaron mediante turnos programados que afectaron a millones de usuarios y obligaron a reducir el consumo diario de agua en hogares, comercios e industrias. La situación generó seguimiento permanente a los reportes diarios de los embalses, especialmente a los niveles de Chuza y San Rafael, considerados fundamentales dentro del sistema hídrico de la ciudad.
Durante finales de 2025 y los primeros meses de 2026 se registraron mayores precipitaciones en distintas zonas de Cundinamarca y los páramos que abastecen los embalses. Esto permitió una recuperación gradual en varios sistemas.
Las autoridades ambientales y de acueducto han insistido en mantener medidas de ahorro y uso responsable del agua, teniendo en cuenta que el comportamiento de los embalses depende de factores como las lluvias, el consumo diario y las condiciones climáticas de cada temporada.
Sin embargo, el anuncio de un inminente fenómeno de El Niño en el segundo semestre del año hace que este tipo de noticias deban tomarse con cautela, sin abandonar las buenas prácticas que permitieron la recuperación del abastecimiento.