Embalses

Embalses que abastecen a Bogotá se siguen vaciando progresivamente pese a las aguas de marzo

¿Vuelve el racionamiento? Déficit de agua en embalses prende las alarmas

Los embalses que abastecen Bogotá registraron descensos en la última semana, pero el cambio es más pronunciado al compararse con el mes anterior.

@Alfred_Balle, en X ¿Vuelve el racionamiento? Déficit de agua en embalses prende las alarmas

Los niveles de los embalses que abastecen de agua potable a Bogotá registraron variaciones durante la última semana, según los reportes entregados por la Corporación Autónoma Regional (CAR). Los datos muestran cambios en los principales sistemas que surten a la ciudad, con comportamientos distintos entre los agregados Norte, Sur y el sistema Chingaza.

Para el lunes 23 de marzo de 2026, el Sistema Chingaza, que aporta la mayor parte del agua para Bogotá, se ubicó en 45,67%, lo que representa una disminución frente al 48,02% reportado el 15 de marzo. Este sistema continúa con tendencia descendente, impulsado principalmente por la reducción en el nivel del embalse de Chuza, que pasó de 34,36% a 31,26% en ese mismo periodo. En contraste, el embalse de San Rafael mostró un aumento, pasando de 94,86% a 95,06%.

En el caso del Agregado Norte, el nivel pasó de 57,74% el 15 de marzo a 57,23% el 23 de marzo, manteniendo tendencia descendente. Los embalses de Sisga y Tominé presentaron disminuciones, mientras que Neusa se mantuvo estable alrededor del 80%.

Por su parte, el Agregado Sur registró una reducción de 67,23% a 64,16% en el mismo periodo, aunque con tendencia estable en los últimos reportes. Chisacá y Regadera se mantuvieron sin variaciones en los días más recientes, según los datos reportados.

En términos generales, el comportamiento de los embalses durante la última semana muestra descensos en los principales sistemas, a pesar de que algunos puntos específicos presentan estabilidad o incrementos puntuales por precipitaciones aisladas.

Niveles actuales frente a febrero: así ha cambiado el agua en Bogotá

Sin embargo, al comparar los niveles actuales con los reportados hace un mes, el 21 de febrero de 2026, se evidencian cambios más amplios en los sistemas que abastecen a la ciudad.

En esa fecha, el Sistema Chingaza registraba un nivel de 55,04%, lo que indica una reducción de cerca de 10 puntos porcentuales frente al 45,67% actual. Este descenso se explica por la caída sostenida en el embalse de Chuza, que pasó de 44,81% a 31,26% en poco más de un mes.

El Agregado Norte también presenta una disminución al pasar de 59,53 % el 21 de febrero a 57,23 % el 23 de marzo. Aunque la variación es menor, se mantiene la tendencia descendente en los embalses que lo componen.

En el Agregado Sur, el comportamiento ha sido distinto. El sistema pasó de 70,94% en febrero a 64,16% en marzo, lo que refleja una reducción, aunque con estabilidad reciente en algunos embalses.

Estos datos muestran que, pese a las lluvias registradas en enero y parte de febrero, los niveles han tenido descensos progresivos durante marzo, especialmente en el sistema que más aporta al suministro de la ciudad.

Por qué es clave seguir el nivel de los embalses en Bogotá

El monitoreo de los niveles de los embalses es crucial para el abastecimiento de agua en Bogotá y los municipios cercanos, ya que estos sistemas son la principal fuente del recurso para millones de habitantes.

Durante buena parte de 2025, la ciudad enfrentó una reducción en los niveles de almacenamiento, lo que llevó a la implementación de un esquema de racionamiento de agua por turnos. Esta medida se aplicó como respuesta a la disminución sostenida en los embalses, en medio de condiciones de sequía.

En lo corrido de 2026, las lluvias registradas durante enero y parte de febrero contribuyeron a mejorar los niveles en algunos sistemas, lo que permitió una recuperación parcial y ayudó a reducir el riesgo de incendios forestales y desabastecimiento.

No obstante, los reportes más recientes muestran que los niveles vuelven a presentar descensos en marzo, lo que mantiene la necesidad de seguimiento constante por parte de las autoridades y de la ciudadanía.

El comportamiento de los embalses depende de factores como las precipitaciones, el consumo de agua y las condiciones climáticas en las zonas donde se ubican estas fuentes. Por esta razón, las entidades encargadas del monitoreo continúan evaluando la evolución de los niveles para definir posibles medidas relacionadas con el uso del recurso.