La plenaria del Concejo de Bogotá dio luz verde a un proyecto que desde hace mucho tiempo estaban esperando varios ciudadanos que veían cómo se complicaba el acceso a la educación de sus hijos. La propuesta busca evitar que los estudiantes de la ciudad interrumpan su formación académica por problemas de salud.
La iniciativa, impulsada por el concejal Oscar Ramírez Vahos, establece la implementación de un modelo de Atención Educativa Domiciliaria dirigido a niños, niñas y adolescentes que, por recomendación médica certificada, no puedan asistir temporalmente a sus colegios.
Con esta decisión, la capital busca responder a una problemática que afecta la continuidad escolar de cientos de menores. El acuerdo plantea que el proceso educativo debe mantenerse activo, incluso cuando las condiciones físicas o médicas impidan la presencia del estudiante en las aulas de clase. La medida pretende garantizar que los estudiantes reciban acompañamiento pedagógico desde sus hogares mientras superan sus tratamientos o procesos de recuperación.
Estrategia para evitar el rezago escolar
De acuerdo con lo expuesto durante la discusión del proyecto, el ausentismo por temas de salud es una de las principales preocupaciones dentro del sistema educativo. Según cifras citadas por el concejal, el 81 % de las instituciones educativas identifica las enfermedades como la causa más frecuente de inasistencia escolar, una situación que puede generar atrasos en el aprendizaje e incluso, en algunos casos, puede provocar abandono definitivo de los estudios.
Frente a este panorama, el concejal destacó la importancia de adoptar medidas que protejan el acceso a la educación. "El derecho a la educación debe garantizarse y por ningún motivo suspenderse, la ciudad debe responder con corresponsabilidad para que ningún estudiante vea interrumpido su proceso de aprendizaje por razones médicas", manifestó Oscar Ramírez Vahos.
El proyecto contempla que los colegios establezcan estrategias de acompañamiento académico adaptados a las necesidades de cada estudiante, teniendo en cuenta sus condiciones de salud y el tiempo de recuperación.
Las enfermedades no deben ser barreras para la educación
Esta nueva política parte del principio de que las enfermedades no deben convertirse en una barrera para el acceso a la educación. Por ello, el acuerdo fija lineamientos para que las entidades educativas diseñen estrategias pedagógicas flexibles que se desarrollen directamente en el entorno familiar del estudiante.
La iniciativa también busca fortalecer un modelo educativo en el que se reconozcan las realidades y el contexto de los alumnos, y se promueva una atención integral. Con este paso, el Concejo pretende avanzar en la construcción de un sistema educativo más accesible y sensible frente a las necesidades de los estudiantes.
Se espera que esta estrategia contribuya a reducir los niveles de deserción escolar y mejore las condiciones de permanencia en el sistema educativo. La propuesta apuesta por llevar la educación hasta los hogares cuando las circunstancias lo exijan, por temas relacionados a la salud.