La administración distrital puso en marcha un plan intensivo para atacar los puntos críticos de acumulación de residuos en Bogotá. Bajo la coordinación del alcalde Carlos Fernando Galán y la UAESP, el esquema combina más frecuencia de recolección, ampliación de ecopuntos para voluminosos y pedagogía en calle con vecinos y comerciantes. La localidad de Santa Fe figura entre los sectores priorizados, mientras nuevos frentes operativos se despliegan en barrios residenciales y corredores con alto flujo peatonal.
En una jornada reciente en Barrios Unidos, el alcalde realizó una demostración práctica del uso de los ecopuntos móviles, explicando qué residuos reciben y cómo consultarlos en los canales oficiales. El mensaje fue directo: colchones, muebles y escombros no deben terminar en las esquinas ni en los canales, y su disposición en puntos autorizados no tiene costo para la ciudadanía.
Ecopuntos duplicados y más recolección en zonas críticas
La ciudad cuenta hoy con 211 ecopuntos móviles, el doble de los que operaban el año pasado, para recibir colchones, muebles, maderas, residuos de construcción y demolición en pequeñas cantidades. Estos puntos rotan por barrios y se publican con horarios y ubicaciones en los canales de la UAESP. La intención es quitarle terreno a los botaderos improvisados y reducir el taponamiento de sumideros y quebradas.
En paralelo, las empresas de aseo incrementaron frecuencias de recolección en áreas con reincidencia de arrojo clandestino. La medida incluye brigadas de barrido y limpieza en madrugadas y fines de semana, así como controles a establecimientos que generan residuos voluminosos sin una ruta clara de entrega.
Trabajo en terreno y corresponsabilidad ciudadana
Durante la visita a Barrios Unidos, Galán interactuó con residentes y líderes barriales para resolver dudas sobre separación y entrega de voluminosos. La orientación se centró en tres preguntas: qué residuos lleva cada camión, cuándo pasan las rutas y dónde consultar los ecopuntos más cercanos. La administración insiste en que la efectividad del plan depende de la corresponsabilidad: si la ciudadanía conoce la ruta, separa correctamente y usa los puntos autorizados, el sistema responde mejor y los puntos críticos dejan de recargarse.
Tres reglas no negociables para una ciudad limpia
El Distrito resumió su estrategia en tres reglas para que cualquier hogar o comercio se sume sin tropiezos:
- Conozca su operador y los horarios: Identifique la empresa de aseo de su zona y tome nota de días y horas de recolección. La recomendación es sacar la bolsa solo cuando pasa la ruta, evitando romper bolsas y dispersión de residuos por animales o lluvia.
- Separe en origen: Bolsa blanca para reciclables (plástico, papel, cartón, vidrio, metales limpios) y bolsa negra para lo no aprovechable. Esta práctica facilita la labor de los recicladores de oficio y mejora la calidad del material recuperado.
- Voluminosos a ecopuntos: Colchones, muebles y escombros en pequeñas cantidades no van a la calle. Deben llevarse a los ecopuntos o solicitar retiro según las instrucciones del operador. Arrojar estos residuos en espacio público genera sanciones y deteriora el entorno.
Meta: menos botaderos y calles despejadas
Con la combinación de operación reforzada, ecopuntos y pedagogía, el Distrito busca reducir de manera sostenida los puntos de arrojo y mejorar la imagen urbana en corredores residenciales y comerciales. El énfasis estará en las localidades con mayor generación de voluminosos y en zonas donde el sistema de drenaje pluvial sufre por residuos mal dispuestos.
La premisa del gobierno distrital es simple: “Aquí sí pasa” si cada actor cumple su parte. Con más frecuencias, 211 ecopuntos y tres reglas claras, Bogotá apuesta por una ciudad más limpia, con menor costo de recolección correctiva y un espacio público mejor cuidado para todo