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Galán inaugura colegio futurista: estudiantes creídos con energía de última generación

Galán inaugura colegio futurista estudiantes creídos con energía de última generación

Educación de altura: el alcalde Galán entregó 14 aulas nuevas, laboratorios y sala de música en la localidad de Rafael Uribe Uribe.

(X)CarlosFGalan Colegio Alexander Fleming

La localidad de Rafael Uribe Uribe amaneció con orgullo porque ya abrió sus puertas el nuevo Colegio Alexander Fleming, una mole de más de 6.000 metros cuadrados que parece sacada de una serie futurista. Y con justa razón: aquí estudiarán 640 pelados que ahora sí tendrán aulas y tecnología de alto nivel.

Un colegio que se luce por dentro y por fuera

El Alexander Fleming quedó tan bien armado que provoca hasta cambiarse de colegio. Tiene 14 aulas nuevecitas, laboratorios para que los futuros científicos hagan sus inventos, una biblioteca que huele a libro recién abierto, sala de música para los próximos artistas bogotanos y zonas deportivas para que nadie se quede quieto.

Pero lo más cucho–tech de todo es que el colegio casi que se mantiene solo. Instalaron 12 paneles solares que ahorran cerca del 20% de energía, y además un sistema inteligente para reutilizar agua que reduce el consumo de potable en un 50%.
Un verdadero manual de “así se hacen las cosas” para el resto de colegios de la ciudad.

Durante la inauguración, el alcalde Carlos Fernando Galán soltó los datos sin rodeos: “Entregamos más de 6.000 m² con 14 aulas, laboratorios, biblioteca, sala musical, comedor y espacios deportivos para 640 estudiantes (…) incluso tiene 12 paneles solares”.

Información que confirma que este plantel no tiene nada que envidiarles a los grandes colegios de la capital.

Una apuesta que sigue creciendo

Con esta entrega, la administración ya suma 21 colegios nuevos o restituidos. Todo con la idea de que un niño de RUU tenga las mismas oportunidades —y la misma tecnología— que uno que estudia en el norte.
Como dijo el propio mandatario:“La educación transforma entornos y cambia vidas”.

Y sí, es verdad: un buen colegio puede abrirle la puerta a cualquier pelado, sin importar de qué barrio venga.

Esto no es solo obra, es orgullo de barrio

Los vecinos ya andan echando ojo, algunos hasta sacan el celular para grabar el edificio por dentro. No es para menos: estos espacios no se ven todos los días, y menos en una localidad donde hacía falta una inversión así de grande.

Lo que viene ahora es lo más importante: cuidar el colegio. Porque si algo dejó claro esta inauguración es que cuando la comunidad y la ciudad meten el hombro, los muchachos ganan… y Bogotá también.