¡Pare bolas a esta historia porque no todo es cemento y trancón, también hay noticias que huelen a campo y a vida! En Cundinamarca se pusieron el overol ambiental y lanzaron un plan que apunta directo a uno de los temas más clave para el futuro: proteger las abejas, esos bichitos que sostienen buena parte de lo que comemos.
El gobernador Jorge Emilio Rey Ángel salió con una reflexión que dejó pensando a más de uno:
“¿Qué pasaría si desaparecieran las abejas? Sin ellas se afectaría la reproducción de cientos de especies de plantas”, advirtió.
Y no es carreta. Sin polinizadores, el golpe sería directo a la comida, los cultivos y hasta los páramos.
Un ejército de 10 millones de abejas para cuidar el territorio
Mijo, aquí no hablamos de un proyecto pequeño. La Gobernación le metió la ficha con cifras que llaman la atención: más de 10 millones de abejas ya están siendo utilizadas para repoblar zonas estratégicas del departamento.
La idea es reforzar ecosistemas que vienen sintiendo los efectos del cambio climático, especialmente en áreas donde la biodiversidad es clave.
“Repoblamos áreas estratégicas con más de 10 millones de abejas”, explicó el gobernador.
Este “ejército alado” está enfocado en fortalecer la polinización, un proceso que permite que las plantas se reproduzcan y que los ecosistemas se mantengan activos.
520 colmenas y más de 1.000 hectáreas recuperadas
El plan no se quedó solo en soltar abejas al aire. También incluye infraestructura para garantizar que estas especies puedan mantenerse y multiplicarse.
En total, ya se han instalado 520 colmenas, espacios diseñados para que las abejas vivan y produzcan de forma controlada.
“520 colmenas hemos instalado… y más de mil hectáreas se han restaurado”, aseguró Rey.
Además, el impacto ya se empieza a ver en el territorio: según cifras oficiales, el proyecto ha permitido intervenir más de 1.000 hectáreas de ecosistemas, entre bosques y zonas estratégicas.
29 municipios ya están sintiendo el impacto
El alcance del proyecto también es amplio. No se trata de una acción puntual, sino de una estrategia distribuida en diferentes regiones del departamento.
Hasta el momento, 29 municipios de Cundinamarca ya hacen parte de este plan de restauración.
Esto incluye zonas agrícolas, rurales y de protección ambiental, donde la presencia de abejas es clave para la productividad y la conservación.

Una inversión de $1.235 millones para proteger el agua y la comida
Detrás de este trabajo hay recursos importantes. La Gobernación destinó $1.235 millones para ejecutar este programa de restauración apícola.
La inversión apunta a fortalecer no solo la biodiversidad, sino también aspectos que conectan directamente con la vida diaria de los ciudadanos.
“Proteger las abejas es proteger la vida, el agua y la biodiversidad”, sostuvo el gobernador.
Y es que el impacto de estos insectos va más allá de la miel: influyen directamente en cultivos, alimentos y en la estabilidad de ecosistemas como los páramos, que son clave para el agua.
Menos abejas, menos comida: el mensaje detrás del proyecto
Uno de los puntos centrales del anuncio es el llamado a entender la importancia de estos animales en la cadena natural.
“Menos polinizadores significa menos alimento y ecosistemas más vulnerables”, explicó Rey.
El mensaje es claro: proteger a las abejas no es un tema menor ni exclusivo del campo. Tiene impacto directo en lo que llega al plato y en la sostenibilidad del territorio.
Cundinamarca le apuesta a la restauración ambiental
Con este proyecto, el departamento se mete de lleno en estrategias de adaptación al cambio climático, apostándole a soluciones basadas en la naturaleza.
El enfoque no es solo recuperar terreno, sino generar condiciones para que los ecosistemas puedan regenerarse por sí mismos.
Una movida que conecta campo, agua y futuro
En resumen, vecino: más abejas, más vida, más comida y más equilibrio ambiental.
Lo que está pasando en Cundinamarca demuestra que, mientras unos hablan de crisis, otros están metiéndole la ficha a soluciones que pueden marcar la diferencia a largo plazo.
Porque al final, como lo dejó claro el gobernador: sin abejas no hay biodiversidad… y sin biodiversidad, el futuro se complica para todos.