Ahora sí, como dice la gente, “llegó la modernidad” a varios municipios de Cundinamarca. Las volquetas destartaladas, las camionetas improvisadas y los carros que iban botando lixiviados por el camino ya son cosa del pasado. El departamento acaba de estrenar camiones compactadores último modelo y con eso le puso freno al mugrero que por años fue paisaje común en pueblos y veredas.
El anuncio lo hizo el propio gobernador Jorge Emilio Rey, quien entregó oficialmente la nueva flota a través de las Empresas Públicas de Cundinamarca (EPC). La inversión no fue cualquier cosa: $12.600 millones para que el servicio de aseo deje de ser un problema y empiece a ser motivo de orgullo.
Adiós a la basura regada por la carretera
Según explicó el mandatario, en muchos municipios todavía se recogían los residuos “a las malas”, sin las condiciones técnicas mínimas. “Cargaban los residuos sólidos en volquetas, camionetas o carros sin las especificaciones técnicas. Pero eso cambió”, aseguró Rey.
Y es que los nuevos compactadores no solo recogen más basura en menos tiempo, sino que van completamente cerrados, evitando malos olores, líquidos chorreados y montañas de desperdicios en plena vía.
Los municipios que ya sacan pecho
En total, 13 municipios fueron los afortunados con esta renovación que beneficia a más de 220.000 habitantes, tanto en zonas urbanas como rurales. La lista incluye a:
Choachí, Anapoima, Quetame, San Francisco, Útica, Guaduas, San Juan de Rioseco, Granada, Tenjo, Nemocón, Subachoque, Machetá y Pacho.
En estos pueblos, el cambio ya se empieza a notar: rutas más ordenadas, calles más limpias y trabajadores del aseo con mejores condiciones para hacer su trabajo.
Tecnología que cuida el ambiente
Otro punto clave es que estos camiones vienen con tecnología eficiente y menos contaminante. En palabras del gobernador, ayudan a reducir emisiones y aportan a una gestión ambiental más responsable. “Con una inversión de $12.600 millones, estos vehículos optimizan la recolección en zonas urbanas y rurales, permiten un manejo adecuado de los residuos y aportan a mejores condiciones de salubridad para las comunidades”, destacó Rey.
O sea, menos humo, menos contaminación y más salud para la gente.
Dignidad para los trabajadores del aseo
El cambio no es solo para la comunidad. Los operarios del servicio de aseo también ganan, y mucho. Ya no tendrán que trabajar entre malos olores, bolsas rotas y basura expuesta al sol.
Los compactadores hacen el trabajo más seguro, más rápido y más digno, algo que durante años fue una deuda pendiente en varios municipios.
Paso firme contra la desigualdad
Desde la Gobernación aseguran que esta entrega hace parte de la meta de cerrar brechas entre los territorios y fortalecer la gestión ambiental en todo el departamento.
En resumen, Cundinamarca le dijo chao a la improvisación y le apostó a la limpieza con todas las de la ley. Camiones nuevos, menos reguero y pueblos más limpios.
Porque la basura no desaparece sola… pero con buenas máquinas y voluntad, al menos ya no anda rodando por las calles.