Buenas noticias para los que viven pegados al volante en el norte de Bogotá. Ese trancón eterno que se arma entre Suba y Usaquén empieza, por fin, a ver la luz al final del túnel. El megaproyecto Lagos de Torca ya muestra resultados y la protagonista es la Avenida El Polo (calle 200), una vía que conectará la Boyacá con la Autonorte y que promete cambiarle la rutina a miles de personas.
Y ojo, que no es carreta. El IDU confirmó que ya están casi listos más de 7 kilómetros de vías, ciclorrutas y espacio público entre las calles 183 y 245, un corredor que hoy es sinónimo de taco y mañana quiere ser sinónimo de fluidez.
Una obra que sí se ve
Durante un recorrido de verificación, el director del IDU, Orlando Molano, caminó, revisó y pasó revista a lo que ya está prácticamente para entregar. Según explicó, esto no es solo asfalto y andenes, es un proyecto que “le va a cambiar la vida a mucha gente”. “Estamos en la avenida Apolo, esta es la calle 200, que viene desde la Boyacá y va a ir hasta la carrera Séptima. Ya llegamos hasta la avenida Santa Bárbara. Son algo más de 7 kilómetros de vía y casi 60.000 metros cuadrados de espacio público”, aseguró Molano.
En palabras simples: más carriles, mejores conexiones y menos tiempo perdido en el tráfico.
Boyacá sin freno y nuevas conexiones
Uno de los anuncios que más ilusión genera es la extensión de la avenida Boyacá, que ya no se quedará corta. Primero llegará hasta la calle 200 y luego continuará hasta la 245, algo clave para descongestionar el norte.
A esto se suman vías estratégicas como:
- Avenida El Polo (calle 200), en sus tramos oriental y occidental
- Avenida Guaymaral (calle 235), que ya va en un 94,83 % de avance
- Avenida Santa Bárbara (carrera 19)
La Guaymaral, de hecho, está “que se entrega”, mientras que la Boyacá entre la 183 y la 200 ya avanza en un 67 %. “Estas avenidas —La Polo, La Guaymaral y La Santa Bárbara— nos van a permitir conectar todo el norte de la ciudad. Nos vamos a ahorrar tiempo, y eso es mejorar la movilidad, la seguridad y, sobre todo, la calidad de vida”, dijo Molano.
No solo carros: peatones, bicis y mucho verde
Pero Lagos de Torca no es solo para los que manejan. El proyecto viene con una apuesta fuerte por la movilidad sostenible: 140 kilómetros de ciclorrutas, andenes amplios, alamedas y zonas verdes para que el peatón deje de ser el último en la fila.
Y hablando de verde, lo que se viene es de otro nivel. El Parque Metropolitano Guaymaral será 1,3 veces más grande que el Simón Bolívar, y en todo el proyecto se sembrarán 110.000 árboles, buscando mejorar el aire y ayudarle a la ciudad a enfrentar el cambio climático.
En total, Lagos de Torca tendrá más de 900 hectáreas de espacio público, algo poco común en proyectos urbanos de esta escala.
Vivienda y ciudad pensadas a largo plazo
Este “monstruo” urbano no solo trae vías. Aquí se construirán 135.000 viviendas, y el dato clave es que el 40 % será Vivienda de Interés Social, y de ese porcentaje, la mitad será Vivienda de Interés Prioritario. Es decir, no es un proyecto exclusivo, sino pensado para distintos bolsillos.
Según cifras oficiales, más de 400.000 personas vivirán en este sector y más de 2 millones de habitantes de Suba y Usaquén se beneficiarán indirectamente con las nuevas conexiones.
Menos trancón, más tiempo en casa
En resumen, Lagos de Torca va mucho más allá de un nuevo barrio. Es una reconfiguración completa del norte de Bogotá: vías modernas, parques gigantes, ciclorrutas, árboles y conexiones que buscan que llegar a la casa deje de ser una odisea diaria.
Todavía falta, sí, pero las obras ya se ven, los porcentajes avanzan y la promesa es clara: menos taco, más ciudad y mejor calidad de vida. Y en Bogotá, eso ya es decir bastante.