En los frentes de obra del Regiotram de Occidente no solo se están instalando rieles ni levantando infraestructura. Allí también se está gestando un proceso silencioso, pero clave para el futuro del transporte férreo en Colombia: la transferencia de conocimiento tecnológico entre ingenieros chinos y trabajadores colombianos.
Este proyecto, que conectará a Bogotá con varios municipios de la sabana, avanza con maquinaria especializada y procesos técnicos que hasta ahora eran poco comunes en el país. Pero más allá de lo visible, lo que está marcando la diferencia es el aprendizaje que están recibiendo los obreros locales, quienes hoy operan y entienden tecnologías que antes solo se veían en proyectos internacionales.
Desde la empresa Férrea Regional , encargada del desarrollo del Regiotram, explican que la llegada de esta tecnología no se limita a la ejecución de la obra. “Con la llegada de tecnología especializada también llega algo fundamental: la transferencia de conocimiento”, señalaron, al destacar que ingenieros chinos están capacitando directamente al personal colombiano para que asuma los procesos técnicos del proyecto.
Soldadura por destello: la tecnología que une los rieles del Regiotram
Uno de los procesos que más atención ha generado en las obras del Regiotram es la soldadura por destello, una técnica de alta precisión que permite unir los rieles sin generar juntas irregulares ni puntos débiles en la vía férrea.
A diferencia de la soldadura convencional, este método utiliza electricidad de alta intensidad para fundir los extremos de los rieles y unirlos como si fueran una sola pieza continua. El objetivo es claro: lograr una vía más estable, segura y con menor desgaste a lo largo del tiempo.
Los ingenieros chinos no solo operan el equipo, sino que explican cada fase del proceso. Desde la calibración del carro soldador por destello, hasta las pruebas finales de resistencia, los trabajadores colombianos participan activamente en cada etapa. Según Férrea Regional, la meta es que “el talento local sea el encargado de realizar todo el proceso de soldadura en el proyecto Regiotram de Occidente”.
Este aprendizaje práctico convierte la obra en una especie de aula abierta, donde el conocimiento no se queda en manuales, sino que se aplica directamente sobre el terreno.
“Nos tienen en cuenta”: la experiencia del trabajador colombiano
La transferencia de conocimiento se refleja con claridad en quienes están día a día en la obra. Uno de los soldadores del proyecto, encargado de operar el nuevo carro soldador por destello, compartió su experiencia y dejó ver el impacto de este proceso.
“Soy el soldador del nuevo carro soldador por destello de los rieles del Regiotram. Me siento muy contento porque los chinos nos tienen en cuenta para los trabajos que se están realizando aquí en Colombia”, afirmó.
El trabajador destacó que no se trata solo de ejecutar una tarea, sino de aprender una tecnología que antes no estaba al alcance. “Estamos utilizando tecnología nueva y me siento muy feliz porque estamos aprendiendo cosas que no se veían antes en el país”, agregó.
Este tipo de testimonios evidencia que el proyecto no solo deja infraestructura, sino capacidad técnica instalada. Cuando el Regiotram entre en operación, el país contará con personal capacitado para operar, mantener y replicar este tipo de sistemas férreos.
El Regiotram y el conocimiento que se queda en Colombia
Desde Férrea Regional insisten en que el valor del proyecto va más allá del tren. “La transferencia de conocimiento es parte esencial del desarrollo ferroviario del país”, explicaron, al señalar que formar talento local es una inversión a largo plazo.
El aprendizaje que hoy reciben soldadores, técnicos y operarios no termina cuando se coloquen los últimos rieles. Por el contrario, abre la puerta a futuros proyectos férreos en los que Colombia ya no dependerá exclusivamente de personal extranjero.
Mientras el Regiotram avanza entre municipios, estaciones y tramos en construcción, también se consolida un proceso que pocas veces se ve en este tipo de obras: el conocimiento se queda. Y en medio del ruido de las máquinas y el acero, son los trabajadores colombianos quienes hoy se convierten en protagonistas de una transformación que va más allá del transporte.