En Tibacuy, por fin, el campo empezó a respirar. Donde antes había barro hasta los tobillos, camiones enterrados y productores rezando para que no lloviera, hoy hay maquinaria trabajando a toda marcha. La vía Boquerón – Bateas – Albania – San Francisco, una de las arterias rurales más importantes del municipio, está siendo intervenida en serio, y eso ya se siente en el ánimo de los campesinos.
El gobernador Jorge Emilio Rey confirmó que la obra ya alcanza un 40 % de avance y que la inversión supera los $6.000 millones, destinados a una rehabilitación con tecnología moderna, pensada para que la carretera aguante el clima, el peso de los camiones y el trajín diario del campo.
“Con un 40 % de avance, estamos invirtiendo más de $6.000 millones en la aplicación de nuevas tecnologías en Tibacuy, interviniendo los 7 kilómetros más críticos del corredor y garantizando mayor durabilidad”, señaló el gobernador.
Siete kilómetros que valen oro para los campesinos
No es cualquier tramo. Los 7 kilómetros intervenidos son los más complicados del corredor, esos donde cada invierno se convertía en una ruleta rusa: camiones volcados, tractores atrapados y cosechas dañadas por retrasos interminables.
Para los productores, cada viaje era plata perdida. Hoy, con la vía en proceso de recuperación, el panorama empieza a cambiar: menos barro, menos polvo y más confianza para sacar los productos a tiempo.
“Antes uno no sabía si llegaba o no. Ahora por lo menos ya se ve que la cosa va en serio”, comentan campesinos de la zona.

No es solo asfalto: es una vía pensada para durar
Desde la Gobernación y el Instituto de Caminos y Construcciones de Cundinamarca (ICCU) fueron claros: esto no es tapar huecos y ya. La obra incluye mejoramiento de la estabilidad del suelo, clave en zonas rurales donde el terreno suele ceder con las lluvias.
¿Qué significa eso en la práctica?
- Una vía más firme
- Menos mantenimiento a corto plazo
- Mayor resistencia para vehículos pesados
- Menos cierres por invierno
En palabras sencillas: una carretera que no se desarma al primer aguacero.
Tibacuy hace parte de un plan departamental ambicioso
La intervención en Tibacuy es apenas una pieza de un plan mucho más grande. El gobernador recordó que el ICCU adelanta una estrategia de más de $140.000 millones, destinada a intervenir 500 kilómetros de vías rurales en 44 municipios de Cundinamarca.
“Estas obras hacen parte de una inversión superior a los $140.000 millones que impacta más de 500 kilómetros de vías rurales en 44 municipios del departamento”, explicó Rey, reconociendo también el trabajo articulado con el alcalde Eduar Serrano.
La meta es clara: conectar mejor el campo, reducir costos logísticos y fortalecer la producción agropecuaria.
Cuando la vía mejora, todo mejora
Una carretera en buen estado no solo beneficia al campesino. También impacta:
- El transporte de alimentos hacia las ciudades
- La reducción de pérdidas en la cosecha
- La seguridad vial
- El comercio local y regional
Cuando el camión no se queda pegado, la comida llega más fresca, el productor pierde menos y el consumidor paga precios más justos.
El campo no puede seguir olvidado
Durante años, tener vías rurales vueltas un “ocho” fue casi normal. Pero eso, dicen los mismos productores, no puede seguir siendo costumbre. El campo es el que pone la comida en la mesa y merece carreteras dignas.
Por eso, que Tibacuy ya vaya en 40 % de avance es un alivio real. Eso sí, el mensaje desde las veredas es claro: que no se frene el ritmo y que los demás municipios también vean pronto las máquinas.
El llamado: que los 500 kilómetros se vean rápido
Desde el territorio, el pedido es sencillo: que esos 500 kilómetros prometidos en 44 municipios se traduzcan pronto en vías transitables, porque el clima no perdona y el hambre menos. Cada invierno sin carreteras es esfuerzo perdido.