Muchas personas guardan baterías y pilas usadas en cajones o las botan junto con la basura del hogar sin saber que esta práctica puede generar graves consecuencias.
Estos elementos hacen parte de los residuos posconsumo y, cuando terminan su vida útil, requieren un manejo especial para evitar contaminación y riesgos para la salud.
Por esa razón, las autoridades reiteraron el llamado para que estos desechos sean entregados únicamente en los puntos autorizados de recolección. Una disposición adecuada no solo protege el ambiente, sino que también evita incidentes durante su almacenamiento y transporte.

¿Cómo desechar correctamente las baterías y pilas usadas?
Si en casa hay baterías de celulares, computadores, juguetes, controles remotos, linternas o cualquier otro aparato electrónico, lo mejor es seguir estas recomendaciones antes de entregarlas en un programa de recolección posconsumo.
- Sepárelas de la basura común
Las pilas y baterías nunca deben mezclarse con residuos ordinarios, reciclables, orgánicos ni húmedos. Al hacerlo, se dificulta su tratamiento y aumenta el riesgo de que sus componentes terminen contaminando el entorno.
- Proteja los contactos
En el caso de las baterías recargables o de mayor tamaño, se recomienda cubrir los polos con cinta adhesiva. Esta sencilla medida ayuda a prevenir cortocircuitos mientras permanecen almacenadas o durante el traslado hacia los puntos de entrega.
- Llévelas a un punto autorizado
Una vez las tenga listas, entréguelas en contenedores, campañas o programas posconsumo habilitados para este tipo de residuos. Allí recibirán el tratamiento adecuado para reducir su impacto sobre el medio ambiente.
¿Qué pasa si las pilas usadas se botan a la basura?
Aunque parezcan inofensivas, las baterías contienen materiales que pueden afectar el suelo y las fuentes hídricas cuando no reciben un manejo adecuado. Si terminan en rellenos sanitarios o son abandonadas en el espacio público, existe la posibilidad de que sus componentes contaminen el entorno.
De igual manera, cuando estos elementos se almacenan sin las medidas de seguridad recomendadas o se mezclan con otros residuos, aumenta el riesgo de incendios o cortocircuitos durante su transporte.
El llamado a la ciudadanía es sencillo: no arrojar las baterías o pilas usadas a la basura común ni dejarlas en calles, parques o separadores. Guardarlas temporalmente en un lugar seco y entregarlas en los sitios autorizados es una acción que protege el ambiente, disminuye riesgos para la salud y contribuye al manejo responsable de este tipo de residuos.