El fuerte terremoto que sacudió a Colombia este lunes 10 de agosto dejó una emergencia de grandes proporciones. El movimiento, de magnitud 7,4 según los reportes internacionales y el SGC, tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en Chocó, y se sintió con fuerza en varias regiones del país.
El balance continúa en actualización, pero las autoridades y organismos de socorro ya reportan más de un centenar de personas fallecidas, decenas de heridos, desaparecidos y graves daños en viviendas, edificios y otras estructuras. También se mantienen las labores de búsqueda de personas que podrían estar atrapadas entre los escombros.
La emergencia dejó imágenes de familias saliendo rápidamente de sus viviendas, personas buscando a sus seres queridos y comunidades enfrentando daños en su infraestructura. Pero hubo otro asunto que también puso a correr a muchos hogares: ¿cómo sacar a una mascota cuando todo empieza a moverse?
Perros y gatos pueden reaccionar de manera muy diferente ante un movimiento telúrico. Algunos intentan esconderse, otros buscan escapar y pueden asustarse con los gritos, las sirenas, la caída de objetos o el movimiento de las personas.
En el caso de los gatos, una dificultad frecuente es lograr que entren al guacal justo cuando más se necesita salir. Con los perros, el reto puede estar en mantenerlos controlados cuando el miedo los lleva a intentar correr.
Por eso, la preparación no puede comenzar cuando ya está temblando. Tener un plan para las mascotas puede ayudar a evitar escapes, accidentes y situaciones todavía más complicadas durante una evacuación.

¿Cómo acostumbrar a un gato al guacal antes de un sismo?
Para muchos gatos, el guacal aparece únicamente cuando toca ir al veterinario. Por eso, no es raro que el animal salga corriendo apenas lo ve.
La mejor opción es convertir el transportador en un objeto cotidiano antes de cualquier emergencia.
Una forma sencilla de hacerlo es dejarlo abierto dentro de la vivienda, en un sitio tranquilo y conocido para el felino. Se puede colocar una manta, juguete u objeto que tenga un olor familiar.
Al principio, no es necesario meter al gato. Basta con permitirle acercarse, olfatearlo y explorarlo por su cuenta.
Después se pueden colocar pequeños premios o parte de su alimento cerca de la entrada y, progresivamente, más adentro. El objetivo es que empiece a entrar por voluntad propia.
Cuando ya se sienta cómodo, se puede cerrar la puerta durante períodos muy cortos y volver a abrirla. Luego se aumenta gradualmente el tiempo y se practica levantar el guacal y trasladarlo unos pasos.
La Cruz Roja recomienda incluir a las mascotas en los simulacros de evacuación para que se acostumbren a entrar y viajar tranquilamente en sus transportadores.
La clave es no forzarlo ni convertir el guacal en un castigo. Si el gato se muestra muy alterado, lo mejor es detener el ejercicio y retomarlo posteriormente.
- Un truco que puede ayudar
El guacal no debería estar guardado en el armario, detrás de muebles o en un lugar al que sea difícil llegar.
Si ocurre una emergencia, cada segundo cuenta. Tenerlo ubicado en un punto conocido y accesible facilita la salida y evita tener que buscarlo mientras hay movimiento, objetos caídos u otros riesgos.
¿Cómo calmar a un perro durante un terremoto?
Los perros también pueden sentir miedo ante un sismo. Algunos ladran, tiemblan, buscan esconderse o intentan salir corriendo.
En ese momento, lo más importante es que el propietario mantenga la calma y evite transmitirle más angustia al animal.
No se recomienda gritarle, castigarlo ni perseguirlo si busca refugiarse en un lugar seguro. Si el perro está cerca y puede mantenerse junto a la familia sin poner a nadie en peligro, se puede hablarle con tranquilidad y permanecer pendiente de él.
Cuando sea necesario evacuar, debe salir con su collar, arnés y correa. Aunque normalmente responda al llamado y permanezca cerca de sus dueños, una situación de miedo puede hacer que reaccione de una manera diferente.
La Cruz Roja recomienda utilizar correas, arneses o transportadores adecuados para impedir que los animales escapen durante una emergencia.
Antes del sismo: prepare la salida de la mascota
No basta con saber dónde está la salida de la casa. También hay que pensar cómo saldrá el perro o el gato.
Antes de una emergencia conviene:
- Tener el guacal del gato en un lugar de fácil acceso.
- Mantener disponible la correa o arnés del perro.
- Revisar que los collares tengan información de contacto actualizada.
- Mantener fotografías recientes de cada animal.
- Tener alimento y agua disponibles.
- Guardar medicamentos que la mascota necesite.
- Conservar una copia de sus documentos o historia veterinaria.
- Contar con elementos para recoger sus necesidades.
- Identificar previamente un lugar seguro donde puedan recibir a la familia con los animales.
La Cruz Roja recomienda que el kit de emergencia incluya comida, agua, recipientes, arena para gatos, medicamentos, documentos médicos, fotografías, juguetes y elementos para transportar a los animales.
También aconseja definir con anticipación dónde podrían alojarse las mascotas en caso de evacuación, debido a que algunos refugios u hospedajes tienen restricciones para recibir animales.
Durante un sismo: no ponga en riesgo su vida por sacar a la mascota
Cuando comienza el movimiento, la prioridad es proteger a las personas y ubicarse en un lugar seguro.
Si el perro está cerca y puede permanecer bajo control sin exponerse a peligros, se puede mantener junto a la familia. Con un gato, la situación puede ser diferente: si se esconde en un sitio seguro, perseguirlo mientras continúa el movimiento puede aumentar el riesgo para todos.
Lo importante es no correr detrás del animal entre objetos que puedan caer ni exponerse a zonas peligrosas.
Una vez termine el movimiento principal, si la vivienda debe ser evacuada, se debe proceder de acuerdo con las indicaciones de las autoridades.
El perro debe salir asegurado con su correa o arnés. El gato debe ser trasladado dentro de un guacal adecuado y cerrado.
Esto es especialmente importante porque después de una emergencia el animal puede asustarse por los ruidos, las personas desconocidas, las sirenas y los daños alrededor.
¿Qué hacer si el perro quiere escapar?
- No se debe soltar la correa para intentar tranquilizarlo.
- Si está alterado, lo recomendable es mantener una sujeción segura y alejarlo de vidrios, cables, estructuras deterioradas y otros peligros.
Una mascota asustada puede salir corriendo sin reconocer el camino de regreso. Por eso, dejarla suelta después de un terremoto puede terminar en una pérdida.
Después del terremoto: cuidado con las réplicas y los escombros
El hecho de que haya dejado de temblar no significa que el peligro haya terminado.
Si una vivienda presenta daños, no se debe regresar hasta que las autoridades determinen que es seguro hacerlo. La Cruz Roja señala que si un lugar no es seguro para las personas, tampoco lo es para los animales.
En las calles y viviendas afectadas pueden quedar vidrios, cables, objetos inestables y otros elementos que podrían lastimar a un perro o gato.
Además, una puerta, ventana o cerca dañada puede convertirse en una vía de escape.
Por eso, después de la evacuación se recomienda mantener al perro sujeto y al gato dentro de su transportador cuando sea necesario desplazarse.
Si el animal presenta una lesión, sangrado, dificultad para respirar, pérdida de movilidad o cualquier comportamiento que indique una emergencia, debe recibir valoración veterinaria lo antes posible.
¿Qué pasa si la mascota se pierde durante la emergencia?
Si el perro o gato logra escapar, se debe actuar rápidamente.
Tener fotografías recientes facilita su identificación y puede ayudar a difundir información entre vecinos, familiares y grupos comunitarios.
Por eso también es importante que el collar tenga información actualizada y que la mascota cuente con una identificación que permita contactar a su familia.
Un plan de emergencia también debe incluir a perros y gatos
El terremoto que golpeó a Colombia deja una nueva alerta para las familias: la preparación no puede quedarse solamente en las personas.
Un perro que nunca ha usado correa durante una evacuación o un gato que solo conoce el guacal porque lo llevan al veterinario pueden ser mucho más difíciles de manejar en medio del miedo. La tarea, entonces, es adelantarse al problema.