No todo en Bogotá tiene que ser trancón, cemento y lío judicial. También hay espacio para las buenas historias, esas que nacen lejos del ruido y que llegan con olor a finca, escuela rural y territorio. Eso quedó claro en la FILBo 2026 , donde Cundinamarca se tomó con fuerza el Pabellón Colombia y puso a hablar a la ciudad de literatura hecha en los municipios.
La apuesta del departamento no fue traer nombres rimbombantes, sino maestros rurales, docentes y artistas locales que se bajaron del bus con sus libros bajo el brazo para contar cómo se vive, se enseña y se sueña en Yacopí, Ubaté, Guaduas y otros rincones del territorio. Una muestra que, por estos días, se volvió tema de conversación entre los visitantes de Corferias.
¡Cundinamarca se toma la FILBo! Historias de mi pueblo
La participación de Cundinamarca en la 38ª Feria Internacional del Libro de Bogotá, que se realiza del 21 de abril al 4 de mayo de 2026, está concentrada en el Stand 540 del Pabellón Colombia. Allí se exhiben más de 100 obras en formato físico y digital, todas con un sello común: nacen de las aulas, las veredas y las experiencias cotidianas del campo.
El grueso de los autores son docentes cundinamarqueses, muchos de ellos maestros rurales que convierten lo que pasa en sus escuelas y comunidades en cuentos, crónicas y relatos. Para quienes visitan el stand, no es solo una vitrina de libros, sino una forma de asomarse a realidades que pocas veces llegan a las librerías del centro.
Del tablero al papel: talento que cruza veredas
Uno de los aspectos que más llama la atención es quiénes escriben. No se trata de escritores de oficio que viven de la literatura, sino de profesores que caminan trochas, dictan clase en colegios rurales y ahora también publican libros.
El gobernador Jorge Emilio Rey destacó el sentido de esta apuesta cultural. “Cundinamarca es talento literario puro y por eso no podíamos estar por fuera de la Feria del Libro de Bogotá”, señaló. Y fue más allá: “Si hay que leer, que sean las historias de nuestros municipios”.
Además de libros, el stand ofrece experiencias inmersivas, foros y charlas para que los visitantes no solo lean, sino que también conversen con los autores y conozcan cómo nacieron esas historias.

Campo y ciudad conversan en la feria
La presencia de Cundinamarca en la FILBo busca algo más que vender libros. El objetivo es tender puentes entre el campo y la ciudad, mostrar que la ruralidad también produce cultura, pensamiento y narrativa.
Muchos asistentes se sorprenden al descubrir relatos que hablan de la escuela multigrado, de la vida en la vereda, de la memoria del municipio o de las transformaciones del territorio. Historias que no suelen tener micrófono, pero que aquí encuentran lector.
“Queremos narrar nuestras aulas rurales desde la literatura”, reiteró el gobernador, explicando que esta agenda cultural le da voz a quienes normalmente no la tienen en grandes escenarios.
Una invitación abierta en la FILBo 2026
La FILBo, considerada una de las ferias del libro más importantes de Latinoamérica, tiene este año a India como país invitado, pero el protagonismo regional también tiene su espacio. Y Cundinamarca decidió aprovecharlo.
La invitación para los oyentes y lectores es clara: si va a la feria por el corrientazo, la foto o el libro de siempre, pase primero por el Stand 540. Salude a los profes, escuche las historias y conozca cómo se escribe desde el territorio.
Porque al final, como lo están demostrando los maestros y artistas de Cundinamarca, hacer patria también es contarla. Y en esta FILBo 2026, la provincia llegó con libros, memoria y muchas ganas de ser leída.