Cascos para motocicleta

¡Qué ceba! Encontraron hasta rastros fecales en cascos de motos pedidas por aplicaciones

Un estudio hizo asquerosos hallazgos en los cascos de varias motos que circulan en Bogotá

Un estudio realizado por la Universidad Manuela Beltrán encendió las alertas sobre las condiciones de higiene de los cascos que utilizan los pasajeros de motocicletas solicitadas por aplicaciones. La investigación encontró presencia de diferentes microorganismos en estos elementos de protección e incluso Escherichia coli, presente en rastros fecales. Además, otras bacterias, levaduras y hongos que podrían representar un riesgo para la salud de quienes los usan de manera compartida.

En diálogo con Alerta Bogotá, Diana Sandoval, magíster en Salud Pública de la Universidad Manuela Beltrán, explicó que el análisis se realizó sobre una muestra de 33 cascos utilizados por conductores que prestan este tipo de servicio. El objetivo fue identificar qué microorganismos podían encontrarse en las superficies que permanecen en contacto con el rostro y el cuero cabelludo de los usuarios.

La investigadora indicó que actualmente estos cascos no cuentan con una regulación sanitaria que establezca protocolos específicos para quienes los utilizan de manera permanente en el transporte de pasajeros: "Estos cascos en este momento no tienen frente a la autoridad sanitaria ninguna normatividad que haga que los procesos de limpieza se hagan como debe ser", explicó.

Entre los hallazgos, el que más llamó la atención del equipo investigador fue la presencia de E. coli: "La E. coli es un microorganismo que se encuentra en el intestino de las personas", afirmó Sandoval, sin ocultar la sorpresa por hallar trazas en un casco. Según ella, su presencia en los cascos estaría relacionada con la falta de lavado de manos por parte de quienes manipulan estos elementos.

Además de esta bacteria, el estudio encontró factores de riesgo asociados con enfermedades como dermatitis, infecciones por hongos y pediculosis.

Enfermedades que podrían transmitirse por un casco contaminado

La especialista explicó que el principal riesgo está relacionado con el contacto directo entre el casco y la piel del usuario. "El factor de riesgo principal es la transmisión de enfermedades cutáneas, porque el casco tiene un contacto específico con la piel, con la piel del rostro y con el cuero cabelludo", indicó.

La investigadora explicó que la caspa puede estar relacionada con hongos presentes en estos elementos y que también pueden presentarse cuadros de dermatitis por bacterias, levaduras u otros microorganismos.

Añadió que, si una persona tiene alguna lesión en la piel, como una pústula de acné o una herida ocasionada por el afeitado, el riesgo puede aumentar: "Si esta lesión llega a ser colonizada por alguna bacteria o por algún microorganismo puede causar una celulitis que va a necesitar un manejo en hospital", manifestó. También advirtió que algunas infecciones pueden producir lesiones profundas en la piel si no reciben atención médica oportuna.

Sobre la E. coli, Sandoval explicó que la bacteria está asociada con contaminación por residuos fecales: "Con las heces fecales, alguien fue al baño, no se lavó las manos y tomó el casco", afirmó. Agregó que esta cadena de transmisión incluso podría favorecer enfermedades como la hepatitis A, cuya propagación puede darse por contacto con residuos fecales y ausencia de higiene de manos.

¿Cómo reducir el riesgo al usar cascos compartidos?

La experta señaló que existen medidas que pueden disminuir el contacto directo con los microorganismos presentes en los cascos. Entre ellas recomendó utilizar una barrera física entre el casco y la cabeza, como gorros quirúrgicos, pañoletas, cuelleras o cofias diseñadas para motociclistas.

"Cualquier barrera que se coloque entre el casco y la cara (...) va a favorecer que no haya contacto directo con estos microorganismos", explicó.

También hizo recomendaciones dirigidas a quienes prestan el servicio de transporte en motocicleta. "Deberían tener alcohol en spray que se pueda aplicar al casco durante el intercambio de usuario a usuario", señaló. Asimismo, indicó que el casco debe desinfectarse cuando presente suciedad visible y que el lavado completo debería realizarse como mínimo cada ocho días, retirando las espumas internas para su limpieza.

Sandoval insistió en que el lavado de manos sigue siendo una de las principales medidas para prevenir la transmisión de microorganismos y recomendó evitar tocar ojos, nariz o boca después de manipular un casco compartido.

Asimismo, amplió las recomendaciones a otros espacios de uso colectivo, como el transporte público. Señaló que las superficies de contacto frecuente, como tubos y sillas, también pueden acumular microorganismos y aconsejó higienizar las manos antes de consumir alimentos durante los desplazamientos.