Corrientazos

Plato campesino se ganó el premio a mejor corrientazo de Bogotá en 2026

Plato de mazamorra chiquita

La gastronomía de Bogotá tuvo nuevos protagonistas en la edición 2026 de Sabor Bogotá.

Cortesía: Situr Boyacá Mejor corrientazo de Bogotá en el 2026.

La gastronomía de Bogotá tuvo nuevos protagonistas en la edición 2026 de Sabor Bogotá. La iniciativa de la Alcaldía reconoció este año a los mejores participantes en ocho categorías, entre ellas Cocina Internacional, Cocina Regional, Ajiaco Santafereño, Bebida con Café, Corrientazo, Pan, Postre y Entre Panes.

La convocatoria reunió a 257 participantes y tuvo dos momentos de evaluación. Primero, los jurados revisaron las propuestas presentadas y luego los seleccionados llevaron sus preparaciones a las cocinas en vivo, donde fueron probadas y calificadas. Los ganadores de cada categoría recibieron premios de 10, 6 y 3 millones de pesos, según el puesto.

El mejor corrientazo de Bogotá salió de Sumapaz

Entre los reconocimientos de esta edición estuvo el de la categoría Corrientazo, una preparación que hace parte de la vida cotidiana de la capital. Para miles de bogotanos, este tipo de almuerzo es una alternativa práctica durante la jornada, especialmente para quienes buscan una comida completa y de sabores caseros sin tener que gastar demasiado.

En esta ocasión, el primer lugar quedó en manos de Carmen Aide Torres, cocinera campesina de la vereda Tunal Alto, en la localidad de Sumapaz. Con su receta llevó a la competencia un plato tradicional de su territorio, ligado a las costumbres y la historia de Sumapaz.

La ganadora presentó una mazamorra chiquita de pintao, preparación con la que consiguió el reconocimiento al mejor corrientazo de Sabor Bogotá 2026. Su triunfo también sirvió para exaltar la gastronomía campesina de Sumapaz, localidad completamente rural de Bogotá.

Una mazamorra que conserva los saberes campesinos

La preparación de Carmen Aide tiene como uno de sus elementos principales el maíz pintón, que se tuesta y luego se muele de manera artesanal. A esto se suman productos cultivados en la misma localidad e ingredientes como carnes y menudo, tubérculos, verduras y legumbres, entre otros.

La mazamorra chiquita de pintao también es una forma de mantener vivas las tradiciones de las familias de Sumapaz. Es una receta que ha pasado de generación en generación y que conserva los sabores y las costumbres de esta zona rural de Bogotá.

En la misma categoría de corrientazos, el segundo puesto fue para Blanca Stella Garzón, quien presentó El corrientazo de la abuela, un almuerzo compuesto por sopa, arroz, lentejas, papa, pollo, ensalada y jugo. El tercer lugar lo ocupó Omar Ibarra, con Corrientazo Salubroso, una propuesta completamente vegetal.

Estos fueron los otros ganadores de Sabor Bogotá

El premio a la mazamorra chiquita fue uno de los reconocimientos de una edición en la que también hubo platos tradicionales y propuestas que le dieron un nuevo toque a sabores conocidos.

En Cocina Regional, el primer puesto fue para Andrea Perea, quien presentó un sancocho de carne ahumada en el que confluyeron sus raíces familiares chocoanas y bogotanas, con vínculos tolimenses. En Ajiaco Santafereño, el ganador fue Rosember Ávila Neva, participante de la Cárcel Distrital de Bogotá.

La categoría Postre tuvo como vencedor a Andrés Espinosa, quien llevó la changua a una preparación dulce. En Entre Panes, el primer lugar fue para La Nunu, con una propuesta inspirada en los sabores del altiplano cundiboyacense y elaborada con cerdo de la zona de Sasa, Boyacá.

Por su parte, Itsjak Burbano, de 19 años, obtuvo el primer puesto en Pan con una propuesta inspirada en el babka, pero adaptada con queso, bocadillo, sagú y trigos criollos de Socotá, Boyacá. En Bebida con Café, la ganadora fue María Camila Pachón, quien combinó café del Huila cofermentado con maracuyá, crema de coco y hongo melena de león.

La edición 2026 también tuvo presencia de Sumapaz en la categoría Pan, con una preparación tradicional de pan de yuca presentada por Luz Helena. De esta manera, los sabores campesinos de la localidad tuvieron más de una representación en la competencia y encontraron un espacio para contar, a través de la comida, parte de la historia y las costumbres de sus comunidades.