Hablar de la próstata todavía genera cierta incomodidad entre muchos hombres, pero hay algo que no debería dar pena y es preguntar cuando el cuerpo empieza a cambiar. Levantarse varias veces en la madrugada para ir al baño, notar un chorro de orina más lento o sentir que la vejiga no se vacía como antes no debería convertirse en algo que simplemente se aguanta.
La próstata es una glándula que hace parte del sistema urinario y reproductivo masculino. Está ubicada en una zona donde interviene tanto en el paso de la orina como en la producción del fluido seminal, por lo que cualquier modificación en su tamaño puede terminar afectando la vida cotidiana.
Con los años, esta estructura puede aumentar de volumen. En algunos hombres se trata de un crecimiento benigno, pero en otros puede estar relacionado con una enfermedad de mayor gravedad. El problema está en que algunas condiciones, como el cáncer de próstata, pueden avanzar inicialmente sin síntomas evidentes.
Por eso, los especialistas insisten en una recomendación que puede parecer sencilla, pero resulta clave: no esperar a que aparezcan molestias fuertes para comenzar a cuidar la salud prostática.

¿A qué edad se debe revisar la próstata?
De acuerdo con el doctor David Graterón, especialista en urología, alrededor de los 40 o 45 años pueden comenzar a presentarse cambios relacionados con el funcionamiento de la próstata.
En esta etapa se producen modificaciones hormonales en el organismo masculino, entre ellas una disminución de los niveles de testosterona, situación que puede favorecer el crecimiento de esta glándula.
Pero que la próstata aumente de tamaño no significa automáticamente que exista cáncer. De hecho, según explica el especialista, buena parte de estos casos corresponde a la hiperplasia benigna de próstata (HBP).
Esta condición no es cancerosa, aunque sí puede generar dificultades para orinar. Al aumentar su volumen, la próstata puede comprimir la uretra y dificultar la salida de la orina desde la vejiga.
Por eso, algunos hombres empiezan a notar cambios como:
- Chorro de orina más lento.
- Mayor necesidad de ir al baño.
- Despertares frecuentes durante la noche para orinar.
- Sensación de que la vejiga no quedó completamente vacía.
Aunque estas señales pueden estar relacionadas con un crecimiento benigno, la recomendación es no sacar conclusiones por cuenta propia. Una valoración médica permite determinar qué está causando los cambios.
¿Cuáles son los síntomas del cáncer de próstata?
Aquí está uno de los principales motivos para no confiarse. El cáncer de próstata puede no producir síntomas durante sus primeras etapas, por lo que un hombre puede sentirse aparentemente bien y aun así necesitar un control médico.
El doctor David Graterón hace énfasis precisamente en este punto y recomienda que los hombres comiencen a chequearse desde los 50 años, incluso cuando consideran que su forma de orinar es completamente normal.
“Es importante chequearse a partir de los 50 años, así el paciente sienta que su chorro de orina es normal”, advierte el especialista.
La situación requiere todavía más atención cuando existen antecedentes familiares, pues este factor puede estar relacionado con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de próstata.
Por eso, esperar hasta tener problemas para orinar no es una estrategia de prevención. El control médico permite diferenciar entre un proceso benigno propio del crecimiento de la glándula y una alteración que requiera estudios o atención especializada.
Crecimiento benigno y cáncer no son lo mismo
El aumento prostático puede tener diferentes causas y no todos los casos tienen el mismo comportamiento.
Según la información entregada por el doctor Graterón, aproximadamente el 70 % de los crecimientos prostáticos corresponde a hiperplasia benigna, mientras que el 30 % restante puede relacionarse con la aparición de cáncer de próstata, especialmente en pacientes que presentan antecedentes familiares.
La diferencia es importante porque la HBP no es una enfermedad maligna. Sin embargo, puede generar una obstrucción que afecta la salida de la orina y termina alterando actividades tan básicas como dormir tranquilamente durante toda la noche.
En el caso del cáncer, el riesgo está precisamente en que puede avanzar sin dar señales claras al comienzo. De ahí la importancia de no utilizar únicamente los síntomas urinarios como referencia para saber si la próstata está en buenas condiciones.
¿Cómo se trata el crecimiento de la próstata?
Cuando existe un crecimiento benigno que está generando dificultades para orinar, la urología cuenta con diferentes alternativas para mejorar el funcionamiento del sistema urinario.
Existen tratamientos médicos especializados que ayudan a dilatar la porción prostática de la uretra. Con ello se busca facilitar el paso de la orina y permitir que la vejiga pueda vaciarse de una manera más cómoda y completa.
Si el manejo con medicamentos no es suficiente, también existen alternativas quirúrgicas. Entre ellas se encuentran procedimientos abiertos, técnicas realizadas por vía endoscópica y opciones que utilizan láser.
El tratamiento no es igual para todos los pacientes. Según explica el doctor Graterón, la técnica que se elija depende de factores como el tamaño de la próstata, las condiciones particulares de cada hombre y los recursos tecnológicos disponibles para realizar la intervención.
Por eso, tener síntomas no significa necesariamente que la única salida sea una cirugía. Primero se necesita una valoración para establecer qué está ocurriendo y cuál es la alternativa más adecuada.
Una revisión al año puede evitar que el problema avance
La salud de la próstata no debería convertirse en un asunto que se atiende únicamente cuando las molestias ya interfieren con el sueño o con las actividades diarias.
El llamado del doctor David Graterón es a dejar de lado los tabúes y mantener una consulta urológica de control, idealmente al menos una vez al año.
La prevención resulta especialmente importante porque no todos los problemas prostáticos se comportan de la misma manera. Mientras un crecimiento benigno puede provocar dificultades para orinar, una enfermedad maligna puede permanecer silenciosa durante sus primeras etapas.
Por eso, un hombre que nota cambios persistentes en su forma de orinar no debería resignarse pensando que “ya es por la edad”. Y quien todavía no tiene molestias tampoco debería asumir que no necesita controles.
La próstata puede cambiar con los años, pero ignorar esos cambios no es una buena apuesta. Una valoración médica permite conocer qué está pasando y tomar decisiones a tiempo para proteger la salud y la calidad de vida.