En el marco de la conmemoración de sus 65 años, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) fortalece uno de sus proyectos ambientales más representativos: la recuperación y revitalización del Parque Lineal Río Bogotá.
Esta iniciativa busca devolverle al afluente su función ecológica, mejorar las condiciones de seguridad en su ronda y abrir espacios adecuados para el uso ciudadano, bajo criterios de sostenibilidad y conservación.
El proyecto se consolida como una intervención integral sobre uno de los corredores ambientales más importantes del centro del país. Durante décadas, el río Bogotá ha sido impactado por procesos de deterioro ambiental y ocupación inadecuada.
Hoy, la apuesta institucional apunta a transformar ese escenario mediante acciones que combinan restauración ecológica, infraestructura ambientalmente responsable y control del territorio.
¿Cómo funciona el Parque Lineal Río Bogotá?
Uno de los avances más recientes es el inicio de la construcción de garitas ambientales en seis puntos estratégicos ubicados en la cuenca media del río. Estos sectores fueron priorizados por su valor ambiental, su función dentro del ecosistema y su relación directa con comunidades cercanas que históricamente han convivido con el afluente.
Las garitas están siendo construidas con materiales eco sostenibles como guadua y madera, seleccionados para integrarse al paisaje y minimizar el impacto sobre el entorno natural.
Su diseño responde a un enfoque funcional y ambiental: el primer nivel está destinado al fortalecimiento de la seguridad y el control de las zonas recuperadas, mientras que el segundo piso funciona como punto de observación para actividades de recreación pasiva y avistamiento de aves.
De acuerdo con Manuel Andrés Gonzales Malagón, subdirector general de Administración del FIAB e Infraestructura Ambiental, estas estructuras cumplen un papel estratégico dentro del proceso de recuperación.
“En el primer nivel fortalecen la seguridad y el control de los espacios restaurados, mientras que en un segundo piso funcionan como puntos estratégicos para una recreación pasiva y el avistamiento de aves, promoviendo el disfrute responsable de la comunidad. Las garitas se integran a áreas que la CAR ha recuperado ambientalmente, contribuyendo a mejorar la calidad del río y a favorecer el retorno de la fauna silvestre asociada a estos ecosistemas”, explicó el funcionario.
La intervención no se limita a la instalación de estas infraestructuras. El proyecto contempla además la reposición, mantenimiento y protección de elementos construidos en guadua y madera, el mantenimiento de cubiertas, la adecuación de senderos peatonales y la ejecución de ajustes arquitectónicos y estructurales necesarios para garantizar un uso seguro y ordenado del parque.
Estas acciones buscan consolidar el Parque Lineal Río Bogotá como un espacio público funcional, donde la ciudadanía pueda transitar y disfrutar del entorno natural sin afectar los procesos de restauración ambiental. La adecuación de senderos y puntos de control también contribuye a prevenir usos indebidos y a fortalecer la presencia institucional en zonas que durante años estuvieron desprotegidas.
Desde la CAR se ha insistido en que la recuperación del río Bogotá va más allá de la infraestructura. La entidad promueve un modelo de apropiación ciudadana basado en la educación ambiental y el respeto por la biodiversidad, con el objetivo de que las comunidades reconozcan el valor del río como un patrimonio natural que requiere cuidado permanente.
Con esta intervención, la Corporación reafirma su compromiso con la protección del ecosistema, la recuperación de los servicios ambientales del río y la generación de espacios seguros y sostenibles para las comunidades.
A las puertas de su aniversario número 65, el proyecto del Parque Lineal se consolida como una muestra del esfuerzo institucional por transformar la relación histórica entre el territorio y uno de los ríos más importantes de Cundinamarca.
¿Qué zonas del río Bogotá se pueden visitar y bajo qué condiciones?
La habilitación de zonas para visitantes se realiza de manera gradual y controlada, priorizando sectores que ya cuentan con procesos de recuperación ambiental y condiciones adecuadas de seguridad.
Estas áreas disponen de senderos, puntos de control y garitas ambientales, y su uso está orientado a actividades de bajo impacto como caminatas y observación de fauna, siempre bajo el principio de respeto por el entorno natural y las normas establecidas por la autoridad ambiental.