El estrés ya hace parte del día a día de millones de personas. Las preocupaciones por el trabajo, las cuentas del hogar, los problemas familiares, el tráfico y hasta el exceso de información hacen que muchas personas vivan con el cuerpo y la mente en permanente tensión, incluso sin darse cuenta.
Lo preocupante es que este problema no siempre se manifiesta de forma evidente. Hay quienes creen que solo están cansados, cuando en realidad el organismo lleva semanas o meses soportando una carga emocional constante.
Dormir mal, sentir agotamiento desde que comienza el día, tener dolores musculares frecuentes, sufrir de migrañas, irritarse con facilidad, perder la concentración o experimentar presión en el pecho son algunas de las señales que pueden indicar que el estrés está afectando la salud.
Expertos advierten que, cuando estas manifestaciones se prolongan en el tiempo, pueden convertirse en un factor de riesgo para desarrollar enfermedades físicas y trastornos relacionados con la salud mental. Por esa razón, cada vez toman más fuerza alternativas respaldadas por la ciencia que buscan ayudar al cuerpo a recuperar el equilibrio. Una de ellas es la terapia de flotación en gravedad cero, una técnica que ya comenzó a abrirse camino en Colombia.
¿Cómo funciona la terapia de flotación para reducir el estrés y la ansiedad?
El aumento de personas que viven bajo presión permanente ha puesto sobre la mesa la necesidad de encontrar soluciones que permitan desconectar realmente el cerebro.
Esa preocupación también ha sido documentada por informes internacionales como Stress in America 2025, de la American Psychological Association (APA), y State of the Global Workplace 2026, de Gallup, que alertan sobre una creciente crisis de agotamiento emocional y sobrecarga cognitiva en la población.

En respuesta a esta realidad, Gravedad Cero Colombia desarrolló el método "Sal para Sanar", una propuesta que combina principios de la física, la biología y la psicología para intervenir las respuestas físicas que produce el estrés crónico.
Según explicó Carolina Santos, cofundadora de la compañía y especialista en terapia de flotación con agua y sales de Epsom, el procedimiento se realiza dentro de cámaras de aislamiento sensorial que contienen cerca de 25 centímetros de agua y más de 400 kilogramos de sales de Epsom.
Gracias a esa concentración de minerales, el cuerpo flota sin realizar esfuerzo, mientras la temperatura del agua se mantiene alrededor de los 34,5 grados centígrados, similar a la de la piel. Al mismo tiempo, el espacio elimina prácticamente los estímulos visuales y auditivos para favorecer una desconexión profunda.
Esta técnica se basa en el método científico REST (Restricted Environmental Stimulation Technique), ampliamente estudiado por la medicina para disminuir la estimulación del sistema nervioso y favorecer estados de relajación.
De acuerdo con Santos, este entorno genera varios efectos fisiológicos. Entre ellos se encuentran la descompresión de la columna vertebral, la relajación muscular, la absorción cutánea de magnesio —un mineral relacionado con la regulación del neurotransmisor GABA, asociado con la sensación de calma— y la disminución de la producción de cortisol, conocida como la hormona del estrés.
La especialista también explicó que, al reducirse los estímulos externos, disminuye la actividad de la amígdala cerebral y las ondas cerebrales pasan del estado Beta al Theta, un proceso relacionado con la relajación profunda y la neuroplasticidad.
Beneficios de la terapia de flotación: así es el tratamiento paso a paso
A diferencia de una sesión tradicional de relajación, el método "Sal para Sanar" fue diseñado como un protocolo terapéutico estructurado en tres fases.
La primera corresponde al reconocimiento, donde se identifican los factores que generan tensión y se relacionan con síntomas físicos como agotamiento, presión en el pecho o dolores persistentes.
La segunda etapa es la liberación, que utiliza técnicas guiadas de respiración diafragmática para disminuir la tensión acumulada en el cuerpo y favorecer un estado de relajación.
Finalmente se desarrolla la fase de redirección. En ese momento, aprovechando el estado de ondas Theta alcanzado durante la flotación, se emplean estímulos de terapia auditiva y ondas binaurales para ayudar a modificar patrones negativos relacionados con la ansiedad, el insomnio y los sentimientos de culpa.
Según los indicadores recopilados por la empresa, quienes han participado en este proceso han reportado mayor claridad mental, disminución del dolor crónico y una mejor recuperación de la movilidad.
Este tipo de terapias también responde a un cambio en la manera de entender el bienestar. De acuerdo con proyecciones del World Economic Forum, cerca del 40 % de las habilidades laborales cambiarán en los próximos años, aumentando la presión sobre los trabajadores. A su vez, el Fondo Monetario Internacional prevé que la denominada economía del bienestar mantendrá un crecimiento anual del 7,6 %.
En ese contexto, especialistas consideran que herramientas como la terapia de flotación dejan de verse únicamente como una experiencia de relajación y comienzan a posicionarse como una alternativa complementaria para prevenir que el estrés crónico termine afectando la salud física y emocional.